
Flybondi no atraviesa su mejor momento. Pese a que Argentina tuvo récord de vuelos en 2025, la aerolínea low cost enfrenta un panorama complicado, que combina frecuentes cancelaciones de viajes programados y multas millonarias a raíz de esas cancelaciones. Ahora busca recortar su operación y por eso abrió un programa de retiros voluntarios para sus empleados.
Fundada en 2018, las estadísticas de Flybondi en los últimos meses fueron negativas: 1 de cada 5 de sus vuelos no llegó al destino programado y menos de la mitad cumplió con la puntualidad prevista. Solo en enero, dejó varados a 22.000 pasajeros por cancelaciones, por lo que recibió una multa de 229 millones de pesos de parte de la dirección neuquina de Protección al Consumidor.
El organismo comprobó “la ausencia total de la empresa para brindar respuestas al consumidor”. Neuquén ya le había aplicado otra multa de 178 millones por incumplimientos cometidos en 2025.
Flybondi lleva menos de un año en manos de Leonardo Scatturice, el empresario titular de COC Global Enterprise, que también controla el correo Oca. El mal momento de la compañía, pese al impulso que le dio la compra, coincide con la situación que atraviesa Santiago Caputo, aliado de Scatturice, en el gobierno nacional, producto de la interna con Karina Milei.
En busca de recortar sus pérdidas, Flybondi puso en marcha un plan de retiros voluntarios para reducir su estructura y adecuarla a su capacidad operativa actual. La medida forma parte de un “rediseño organizacional” que busca mantener la empresa a flote ante el contexto adverso.
La novedad de los retiros voluntarios generó preocupación entre los trabajadores. A fines de 2025, Flybondi anunció una inversión de US$1.700 millones para comprar 35 aviones, pero hasta ahora no avanzó en ese sentido.
