



Según la investigación de la Policía Federal, el plan se llevaría a cabo en diciembre de 2022, antes de la asunción de Lula, quien se había impuesto en el balotaje celebrado el 30 de octubre en Brasil.
«Para la ejecución del presidente Lula y teniendo en cuenta su vulnerabilidad de salud y sus frecuentes visitas a los hospitales, consideraron la posibilidad de recurrir al envenenamiento o al uso de productos químicos para provocar un colapso orgánico», señala la investigación.
Los detenidos también están sospechados de haber organizado el intento de golpe de estado del 8 de enero de 2023, que incluyó el copamiento violento de los edificios estatales por parte de miles de manifestantes en la Plaza de los Tres Poderes de Brasilia.
La investigación demostró que el documento del plan fue impreso por el general Mário Fernandes en el Palacio do Planalto, días después de la derrota de Bolsonaro ante Lula.