
Jorge Badano, de 69 años, murió esta semana tras permanecer dos meses internado a raíz del brutal impacto de una motocicleta en Nueva Bahía Blanca. La tragedia se duplica con un giro legal inesperado: el conductor del rodado, el único imputado en el caso, había fallecido días después del siniestro por una trombosis, lo que automáticamente extingue la acción penal.
La tragedia vial ocurrida el pasado 12 de septiembre en el barrio Nueva Bahía Blanca sumó un desenlace doloroso y, a su vez, una particularidad legal que cierra la vía criminal del caso. Jorge Badano, de 69 años, falleció durante la mañana del miércoles en el Hospital Naval Puerto Belgrano, luego de una internación que se extendió por más de dos meses a causa de las gravísimas heridas sufridas.
Badano había sido embestido en la calle Balcarce al 800, alrededor de las 21 horas. La víctima fue trasladada de urgencia con un traumatismo de cráneo severo y pérdida de masa encefálica, manteniendo desde el primer momento un pronóstico reservado y con riesgo de vida.
El contexto del siniestro
La motocicleta involucrada era una Yamaha FZ 16 (patente 560 JGS), conducida por Héctor Acosta, de 44 años. La mecánica del accidente fue clave desde el inicio de la investigación. La hija del peatón, Carolina Badano, había solicitado públicamente la colaboración de testigos, aportando un testimonio que ponía el foco en la conducta del motociclista y el estado de la infraestructura urbana.
Según el relato de la hija, «en las imágenes se ve muy bien que mi padre venía caminando por el costado de la vereda; cruza un auto que lo ve, él venía por el cordón, porque la vereda estaba mal; la moto venía a gran velocidad y lo pasaba por arriba». Este testimonio sugiere que Badano se vio obligado a caminar cerca del asfalto debido al deterioro de la acera, y que Acosta circulaba excediendo los límites de velocidad permitidos.
La segunda muerte y el final legal del caso
Días después del incidente, el caso tomó un giro totalmente inesperado que definiría su futuro judicial. Héctor Acosta, el conductor de la moto y único imputado en la causa por «Lesiones graves culposas», falleció el 24 de septiembre, tan solo doce días después de atropellar a Badano.
Si bien Acosta no se encontraba internado al momento de su deceso, se determinó que la causa de su muerte fue una trombosis. La Justicia, buscando esclarecer si existía una relación directa entre las heridas sufridas en el siniestro y la complicación fatal, había ordenado una autopsia, cuyos resultados aún se aguardan.
Independientemente de los hallazgos de la autopsia, la muerte de Acosta tiene una consecuencia legal irreversible en el plano penal. De acuerdo con el Artículo 59, inciso 1 del Código Penal Argentino, la muerte del imputado es una causal de extinción de la acción penal. En términos prácticos, esto significa que el expediente judicial que investigaba las responsabilidades en el accidente será archivado mediante la figura del sobreseimiento, al no poderse continuar el proceso contra una persona fallecida.
Aunque la vía penal se cierra, la familia de Jorge Badano conserva la posibilidad de iniciar una acción civil por daños y perjuicios contra el patrimonio de los herederos de Acosta. Sin embargo, para la búsqueda de justicia en el ámbito criminal, la doble tragedia de Punta Alta implica un punto final procesal.
