
Las organizaciones sindicales que integran la Secretaría de Políticas Educativas de la CGT iniciaron conversaciones formales para coordinar un paro federal educativo una vez que concluya la Copa del Mundo. La medida busca presionar al Gobierno nacional para que reabra las mesas de negociación salarial y presente una propuesta que compense la pérdida del poder adquisitivo de los últimos meses.
El secretario general del área, Sergio Romero, expresó la profunda preocupación que existe en el sector debido al desfasaje entre los ingresos de los trabajadores y el incremento constante del costo de vida. Según explicaron desde la central obrera, el escenario actual requiere de una respuesta contundente por parte de toda la comunidad educativa.
Los motivos del conflicto
El descontento de los sindicatos docentes se fundamenta en varios puntos críticos que debilitaron la situación laboral durante el último año:
Salario mínimo congelado: Los gremios denuncian que el haber inicial básico para un docente se mantiene en $500.000 desde hace doce meses, una cifra que consideran totalmente insuficiente para cubrir la canasta básica.
Fracaso en las paritarias: A lo largo de 2026 se concretaron múltiples reuniones paritarias, pero todas las ofertas presentadas por el Poder Ejecutivo fueron rechazadas por los representantes de los trabajadores al ser consideradas insuficientes.
Ajuste presupuestario: Existe una creciente inquietud en torno a los recortes de fondos públicos destinados a las áreas de educación, ciencia y formación técnica.
Ante este panorama, la CGT busca fortalecer la articulación con sindicatos docentes provinciales y asociaciones del sector universitario para ampliar el alcance de las protestas. De no mediar un vuelco en las negociaciones políticas, la huelga nacional se materializará a fines de julio, lo que podría comprometer el inicio del ciclo lectivo de la segunda mitad del año tras el receso invernal.
