
A casi dos años del devastador temporal que asoló a la ciudad en diciembre de 2023, el testimonio de Celeste Castillón, viuda y madre de dos de las víctimas, resuena con un dolor que persiste: «A mi hijo lo encontraron abrazado a su papá». El drama de Rubén Ariel Baldi (45) y Benicio Baldi (5) se convirtió en el símbolo de la desesperación y el amor incondicional en medio de la catástrofe que se cobró 13 vidas.
La memoria de la noche del 16 de diciembre de 2023 permanece indeleble en la comunidad bahiense. Aquel día, un fenómeno meteorológico de una violencia inusitada causó destrozos y, lo más trágico, la pérdida de 13 vidas. Entre las historias que emergieron de la desolación, la de Rubén Ariel Baldi y su hijo Benicio, de tan solo 5 años, encapsuló el amor paternal frente a la fatalidad.
Ambos se encontraban en el Club Bahiense del Norte para asistir a una exhibición de patín, cuando la fuerza del viento provocó el colapso de una pared y parte de la estructura. La velocidad del desastre fue tal que impidió cualquier reacción efectiva, dejando a decenas de personas bajo los escombros.
El acto final de un padre
Rubén Ariel Baldi, de 45 años, y su hijo Benicio fueron encontrados sin vida en medio de los restos del gimnasio. El relato de Celeste Castillón, esposa y madre, quien también resultó herida en el siniestro, ofreció el detalle más desgarrador y a la vez conmovedor: «Cuando los bomberos encontraron a Ariel, estaba con su cuerpo cubriendo a Benicio. Lo trató de proteger como pudo». La imagen de un padre utilizando su propio cuerpo como escudo protector ante la muerte se convirtió en el recuerdo más íntimo y profundo que Celeste atesora y comparte, un testimonio de amor que trascendió la tragedia.
Celeste, que sobrevivió con múltiples lesiones, incluyendo heridas en el rostro y el cuerpo que la obligaron a usar silla de ruedas y cuello ortopédico durante su recuperación, narró que la presentación estaba pautada para más tarde, pero el temporal se desató antes de lo previsto. Su hija mayor, Lola, de 9 años, se salvó al encontrarse en otra área del club preparándose para el evento.
La larga sombra de la tragedia
El suceso de diciembre de 2023 no solo dejó un saldo de víctimas fatales, sino que generó una profunda herida en el tejido social de Bahía Blanca. El Club Bahiense del Norte, histórico en la ciudad y cuna de grandes figuras deportivas, fue el epicentro del drama y su reconstrucción se convirtió en un símbolo de la resiliencia comunitaria.
La tragedia desencadenó un proceso de investigación judicial. La causa fue caratulada inicialmente como «averiguación de causales de muerte», aunque fuentes judiciales indicaron que podría modificarse a figuras más complejas como homicidio culposo o estrago culposo. El foco de las pericias se centró en determinar si existieron fallas estructurales o si la tragedia pudo haberse evitado. Los interrogantes sobre las responsabilidades edilicias y de seguridad se sumaron al luto y la conmoción.
A casi dos años de la catástrofe, el testimonio de Celeste Castillón no solo recuerda a Rubén y Benicio, sino que también subraya la fortaleza de una madre que debe seguir adelante por su otra hija. «La vida continúa por Lola, por ella», afirmó en su momento, marcando un camino de dolorosa superación.
El desastre natural no solo afectó al club, sino que paralizó gran parte de la ciudad. El servicio eléctrico colapsó, miles de árboles cayeron y la infraestructura urbana sufrió daños incalculables. La historia de Ariel y Benicio, entrelazada con el devastador recuento de la noche más oscura de Bahía Blanca, permanece como un recordatorio del poder destructivo de la naturaleza y de la inmensidad del afecto humano frente a la adversidad.
