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El clima en EE.UU. y la demanda de China frenan la baja de los granos a la espera del USDA

Tras semanas de presión bajista, el mercado agrícola encuentra un respiro gracias a pronósticos de altas temperaturas en Norteamérica, el regreso de compradores asiáticos y políticas de biodiésel en Indonesia. La expectativa se traslada ahora al próximo informe de stocks y área sembrada.

El mercado internacional de granos atraviesa un período de alta volatilidad, condicionado por un contexto financiero complejo donde el dólar alcanzó su valor más alto en 13 meses y el petróleo retrocedió a niveles previos al conflicto entre Estados Unidos e Irán. Sin embargo, tras varias semanas de caídas, los precios comenzaron a encontrar un piso de sostén. De acuerdo con un informe elaborado por Dante Romano, profesor e investigador del Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral, la combinación de factores climáticos y la reactivación de la demanda global lograron frenar la tendencia bajista, a la espera del informe clave que emitirá el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA) el 30 de junio.

El clima en las regiones productoras norteamericanas volvió a encender las alarmas de los operadores. Luego de un ciclo de lluvias favorables para los cultivos estadounidenses, los nuevos pronósticos anticipan temperaturas muy superiores a las normales acompañadas de menores precipitaciones, lo que reincorpora el riesgo climático sobre las cotizaciones. A esta situación se le suma el regreso activo de China al mercado de soja —con exportaciones semanales norteamericanas que treparon a 1,358 millones de toneladas— y la reciente decisión de Indonesia de implementar un corte obligatorio de biodiésel al 50%, medida que fortalece de manera directa la demanda de aceites vegetales.

En lo que respecta a la soja, el panorama internacional muestra que Brasil proyecta expandir su área sembrada a 49 millones de hectáreas, lo que representa su menor incremento en dos décadas (0,9%) debido a márgenes ajustados y al fenómeno de El Niño. Por el lado de Argentina, la molienda de mayo creció un 8% interanual alcanzando 4,18 millones de toneladas, traccionada por importaciones temporarias desde Paraguay que representaron casi un cuarto del total procesado. No obstante, las ventas de los productores locales siguen demoradas: hasta mediados de junio solo se le puso precio al 24% de la cosecha, frente al 29% del promedio histórico. «La industria mantiene márgenes razonables, pero si quiere acelerar la originación deberá convalidar valores más altos», advirtió Romano.

El maíz, por su parte, sigue sumamente sensible al termómetro estadounidense. Aunque el 68% de los lotes se encuentra en condición buena o excelente, se teme una ola de calor durante etapas críticas del cultivo. En el plano global, el Consejo Internacional de Granos elevó la producción mundial a 1.310 millones de toneladas y Brasil mejoró su proyección de maíz safrinha a 115,8 millones. En paralelo, una intensa ola de calor en Francia y otros países europeos amenaza con recortar la producción local, impulsando las cotizaciones en el mercado MATIF. En la Argentina, la recolección del maíz tardío avanza con lentitud (51,2%) por excesos de humedad, lo que genera una oferta disponible limitada frente a una cola de embarques de casi 2 millones de toneladas, apuntalando los precios disponibles y de julio.

Finalmente, el trigo muestra una fuerte presión estacional en el hemisferio norte, donde Estados Unidos ya cosechó el 40% del trigo de invierno. Sin embargo, las mermas productivas estimadas por la Comisión Europea debido al calor —con una proyección reducida a 126,3 millones de toneladas— aportan firmeza al grano, ante la expectativa de que se use más trigo para alimentación animal en reemplazo del maíz. En el ámbito local, la siembra registra un retraso de siete puntos respecto al año anterior, cubriendo el 65,8% del área prevista a causa de las lluvias. Pese a las demoras, la excelente disponibilidad de humedad en los perfiles y una baja en el costo de los fertilizantes nitrogenados permiten proyectar una auspiciosa cosecha cercana a las 20 millones de toneladas

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