
La cifra actual se ubica en 47,3 kilos anuales por habitante, tras una caída interanual del 2,5%. Los aumentos en los mostradores superaron el 60% en los últimos doce meses, duplicando el índice de inflación oficial registrado en el mismo periodo.
El hábito alimenticio más emblemático de la Argentina atraviesa una crisis histórica. Según el último informe de la Cámara de la Industria y el Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (CICCRA), el consumo de carne vacuna cayó a su nivel más bajo de las últimas dos décadas. El dato refleja no solo un cambio en las dietas, sino el impacto directo de una escalada de precios que ha corrido muy por delante de la inflación general.
De acuerdo con el reporte, el consumo per cápita actual es de 47,3 kilos por año. Esta cifra representa una merma de 1,2 kilos por habitante respecto al año anterior y queda a una distancia abismal del récord de 68,4 kilos alcanzado en 2008. Solo en el primer bimestre de 2026, el consumo aparente retrocedió un 13,8% en comparación con el mismo periodo de 2025.
Los precios: el doble que la inflación
La principal causa de este fenómeno es el encarecimiento del producto. Mientras que la inflación interanual se ubicó en un 33,1%, los cortes de carne vacuna experimentaron una suba promedio del 63,6%. Es decir, el precio de la carne aumentó casi el doble que el resto de los bienes y servicios de la economía.
Entre los cortes más populares, el asado lideró las subas con un incremento del 67,6% anual, situando su precio promedio en $16.852,40 por kilo. Le siguieron el cuadril ($19.792,70), la paleta ($15.817,90) y la nalga ($20.527,50), todos con subas superiores al 62%. Incluso opciones tradicionalmente más económicas, como la carne picada común, alcanzaron los $9.521,40 tras subir un 56,6% en un año.
Factores productivos y climáticos
Desde CICCRA explicaron que esta variación alcista responde a una «recomposición de los precios relativos de los animales en pie». Este ajuste es consecuencia de una restricción en la oferta generada por la adversidad climática (sequías) de años anteriores, que afectó la cría y el engorde de la hacienda.
Además, la producción total de carne vacuna sufrió una contracción del 9,1% en el inicio de este año, lo que redujo la disponibilidad de producto en el mercado interno. En este contexto, el pollo también mostró una aceleración de precios significativa, subiendo un 10,2% mensual en febrero, lo que limita las opciones de sustitución para las familias argentinas.
