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El gobierno baja aranceles a juguetes para frenar precios récord antes de Navidad

El Ejecutivo dispuso un recorte en los derechos de importación del 35% al 20% para 14 categorías de juguetes, revirtiendo una política proteccionista de 13 años. La medida busca presionar a la baja valores que, según la comparativa oficial, son hasta un 75% más caros en Argentina que en países vecinos, generando tensión en la industria nacional.

El Gobierno Nacional avanzó con una significativa modificación en la política arancelaria del sector de juguetes, una decisión que impacta de lleno en la economía de las familias de cara a las compras de fin de año. A través del Decreto 781/2025, publicado a fines de octubre, el Poder Ejecutivo formalizó la reducción de los aranceles de importación para 14 categorías de productos, llevándolos del 35% al 20%.

Esta rebaja, que alinea la carga impositiva de Argentina con los parámetros generales del MERCOSUR, revierte un incremento que había estado vigente durante más de una década, cuyo objetivo había sido, según fuentes oficiales, la protección de la producción local y el aumento de la recaudación. Sin embargo, la administración actual sostiene que esta alta protección redundó en una alarmante distorsión de precios internos, dejando a los consumidores argentinos con los juguetes más caros de la región.

Precios inalcanzables: La brecha del 75%

 

La justificación principal para la medida se encuentra en la abismal diferencia de precios que existe entre las góndolas argentinas y las de países como Brasil, Chile o México. Las comparativas realizadas por la Secretaría de Industria y Comercio revelan que los valores locales superan entre un 30% y un 75% los costos regionales.

El ejemplo más contundente es el de los muñecos transformables de franquicias internacionales. Mientras que en las jugueterías de Argentina un modelo similar puede alcanzar los $60.000, ese mismo producto se consigue por $15.000 en México, $20.000 en Brasil o $20.000 en Chile. Esta diferencia brutal implica que un consumidor argentino paga hasta un 75% más que sus pares regionales.

La situación se repite en otros segmentos clave del mercado:

  • Bloques de construcción: Un set que en Argentina se vende por $50.000, tiene un valor de $25.000 en Chile y México, lo que representa un ahorro del 50%.

  • Muñecas: Un modelo popular que en el mercado local ronda los $50.000, se consigue por $35.000 en Brasil, marcando una brecha del 30%.

  • Patines infantiles: Un artículo que en Argentina llega a $87.000, se encuentra en la región cercana a los $50.000, una diferencia del 42,5%.

La lista de categorías alcanzadas por la rebaja arancelaria es amplia e incluye triciclos, patinetas, muñecas articuladas, coches para muñecas, rompecabezas y otros juguetes con ruedas, buscando así garantizar una mayor disponibilidad y variedad de la oferta importada en un intento por democratizar el acceso a estos bienes.

La puja con la industria nacional

 

La medida, diseñada para aliviar el bolsillo de los consumidores y generar competencia antes de la temporada alta de ventas de Navidad y Reyes, no es ajena al debate sobre la protección de la producción nacional.

El arancel del 35%, mantenido de forma sistemática durante 13 años, operaba como una barrera de protección para la Cámara Argentina de la Industria del Juguete (CAIJ) y los fabricantes locales. Si bien la intención era preservar los puestos de trabajo en el sector, el Ejecutivo argumenta que esa protección excesiva terminó por «desalentar las importaciones, reducir la competencia y elevar los precios, empeorando la calidad de los productos ofrecidos en el mercado».

La industria local, por su parte, observa con cautela y preocupación la nueva política de apertura. Aunque la reducción de los aranceles busca atacar la inflación en un rubro sensible para el consumo familiar, desde la CAIJ se ha advertido en el pasado que un aumento descontrolado de las importaciones podría generar una presión insostenible sobre las ventas de la producción nacional, que ya venían registrando caídas en fechas clave como el Día de la Niñez.

El desafío del Gobierno ahora es doble: lograr que la reducción arancelaria se traslade efectivamente a una baja de precios en las jugueterías y, al mismo tiempo, gestionar las tensiones con los fabricantes locales que ven amenazada su posición en el mercado por una competencia internacional más económica. La expectativa oficial es que el aumento de la oferta internacional logre el efecto deseado antes de que Papá Noel llegue a las casas argentinas.

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