
La agenda legislativa e institucional del Poder Ejecutivo Nacional enfrenta severas complicaciones para concretar uno de sus objetivos políticos más ambiciosos en materia comicial. La intención inicial del oficialismo de lograr antes del 31 de octubre la aprobación de la ley para suspender o eliminar las Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) en la Cámara de Diputados de la Nación se encuentra prácticamente frustrada. Frente a la falta de números en la Cámara Baja y la imposibilidad de construir consensos sólidos, en la Casa Rosada ya se analiza formalmente diferir la discusión para el período de sesiones extraordinarias durante el próximo mes de diciembre.
La traba central en la negociación radica en la marcada desconfianza mutua existente entre el Poder Ejecutivo y los gobernadores de las distintas provincias, sumada a fisuras internas dentro del propio espacio oficialista. De acuerdo con datos publicados por el diario Clarín, las conversaciones en las mesas de enlace parlamentario permanecen completamente empantanadas a raíz de las exigencias contrapuestas presentadas por ambas partes. Por un lado, la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, exige un respaldo de bloque irrestricto de las provincias para liquidar la normativa comicial vigente; por el otro, los líderes subnacionales supeditan sus votos al compromiso previo de sellar alianzas electorales territoriales y garantizar la transferencia de recursos presupuestarios para sus respectivos distritos antes de bajar al recinto.
Panorama en el Senado, advertencia de la Justicia Electoral y dudas sobre 2027
El diagnóstico interno sobre la fragilidad numérica fue asumido con pragmatismo por las principales figuras políticas de la bancada. El diputado y jefe de Gabinete de negociaciones, Diego Santilli, admitió abiertamente que el bloque oficialista todavía está lejos de reunir los 37 senadores necesarios que permitan destrabar la iniciativa en la Cámara Alta una vez que obtuviese despacho en Diputados. Ante esta realidad contundente, el ala política libertaria busca evitar que las dilaciones y las rispideces generadas por la reforma electoral terminen contaminando o bloqueando el tratamiento de otros proyectos considerados prioritarios de cara al cierre del año, tales como el Presupuesto General de la Administración Nacional o el paquete de acuerdos internacionales.
A este complejo tablero político se le suma una advertencia institucional de peso: la Cámara Nacional Electoral ha comenzado a emitir señales preventivas, recordando que no resulta jurídicamente aconsejable ni técnicamente prudente alterar las reglas de juego del sistema electoral en fechas tan próximas a la apertura de las urnas. Frente a esta encrucijada, sectores del oficialismo sugieren postergar la discusión de manera definitiva para el primer trimestre de 2027. Sin embargo, dicha alternativa aún no cuenta con una evaluación formal por parte de la mesa chica presidencial, donde además han comenzado a florecer intensos debates teóricos respecto de si la supresión de las primarias termina beneficiando o perjudicando las aspiraciones de reelección del presidente Javier Milei.
La interna del Gabinete y el dilema del votante antikirchnerista
Las discrepancias sobre el impacto electoral de las PASO calan hondo en la cúpula del Gabinete nacional. Un sector con visión estratégica dentro del Ejecutivo teme que la hipotética eliminación de las primarias provoque una marcada abstención o fuga por parte del electorado antikirchnerista desencantado, al no encontrar una vía institucional para canalizar matices o disidencias internas. Dirigentes muy cercanos a la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, sostienen con firmeza la tesis de que permitir la competencia interna dentro de las PASO constituiría la mejor herramienta para contener a esa franja de votantes dentro de un mismo espacio amplio.
Sin embargo, desde el círculo íntimo y directo del presidente Javier Milei descartan de plano la hipótesis de una contienda primaria dentro de la fuerza. La postura irreductible de la conducción libertaria reafirma que el espacio no tiene más candidatos ni abrirá su estructura a competencias internas, ratificando la voluntad de dar la batalla política bajo una conducción unificada, aun si ello implica reformular la estrategia legislativa para llevar la disputa por las PASO hasta las sesiones extraordinarias de fin de año.
