
Pasadas las 13.30 del jueves 15 en Roma, el Senado le dió media sanción al proyecto que ratifica y convierte en ley el decreto ley 36. La norma modifica el régimen de ciudadanía italiana por derecho de sangre (iure sanguinis) con algunas reformas que ya se anticipaban el pasado miércoles.
Ahora, el proyecto será girado a la Cámara de Diputados, donde el oficialismo cuenta con una mayoría aún más amplia y donde incluso existe la posibilidad de que el gobierno imponga la «fiducia» al proyecto, lo que evitaría el debate y aseguraría un trámite más acelerado.
El decreto ley 36, anunciado por el gobierno el 27 de marzo pasado y publicado el día después en la Gaceta Oficial, sigue vigente en los términos en los que se publicó oportunamente, al menos hasta que el proyecto de conversión termine su tratamiento en la Cámara de Diputados, donde se espera que se ratifiquen algunas enmiendas (modificaciones al texto).
La votación no tuvo sorpresas, y contó con el respaldo de todos los grupos oficialistas, con la excepción de mario Borghese (Maie) quien intervino en la discusión y adelantó que, a pesar del esfuerzo en la comisión y las concesiones de la mayoría, no lo iba a votar por motivos de forma y de fondo que detalló. El resto del bloque de Noi Moderati sí acompañó la ratificación del decreto.
