
A diez días de la muerte de Marcelo Araujo, en el programa A La Tarde de América pusieron sobre la mesa una trama familiar cargada de dinero, viejos rencores y decisiones de último momento que, según contaron en el ciclo, terminaron de explotar después del fallecimiento del histórico periodista deportivo.
Karina Mazzocco lo sintetizó sin rodeos: “Nos estamos encontrando con que las hijas de Marcelo Araujo, fruto de su relación con su primera esposa Diana, están enfrentadísimas con la última esposa de Araujo. El tema, como siempre en el medio, el dinero”. Daniel Fava fue todavía más directo al describir el cuadro: “Es una historia familiar turbulenta donde hay millones de dólares en juego y además puede haber un desalojo a la brevedad de la última esposa de Marcelo Araujo”.
Según la versión expuesta al aire, la mala relación venía de mucho antes y arrastraba episodios delicadísimos. Fava repasó el origen del conflicto al recordar que Araujo estuvo casado con Diana, con quien tuvo a sus hijas Luciana y Florencia, y que en ese tiempo acumuló buena parte de su fortuna. “Araujo ganaba millones de dólares cuando el billete era uno a uno”, lanzó el panelista, y detalló: “Ganaba 100.000 dólares por mes Araujo como relator de fútbol de primera, más su esposa legal con papeles que hereda una fortuna, 2 millones de dólares por una herencia familiar”. Después, la historia se volvió más oscura. “Marcelo Araujo toma la dramática decisión de internar a su esposa en un hospital psiquiátrico”, aseguró Fava, mientras Cora Debarbieri aportó contexto sobre aquel momento: “En ese momento, recuerden que no existía la ley de salud mental. Y vos podías internar por más que la persona no se quisiera internar. Diana no quería ser internada”.
Para el programa, ese episodio habría sido decisivo en el deterioro del vínculo entre Araujo y sus hijas. Debarbieri lo dijo de manera contundente: “Estas chicas vieron el sufrir de esa mamá que no quería internarse. La llegada de la otra, y encima eran menores”. Sin justificar hechos posteriores, la panelista marcó que buena parte de esa bronca se habría incubado ahí, en esa historia familiar que el propio ciclo definió varias veces como una “guerra”.
Otro de los momentos más fuertes del informe fue el recuerdo de lo ocurrido en 2021, cuando Araujo estaba internado tras haber dado positivo de Covid. Fava aseguró que entonces se produjo un episodio explosivo en el departamento donde vivía con Graciela: “Una de las hijas, la que vivía acá, Florencia, y su pareja Soledad, con llave en mano entran al departamento, lo usurpan, se apoderan de algunas cosas que ellas decían que eran de las hijas, cambian la cerradura y la dejan afuera a Graciela”. Y remató: “Araujo estaba internado en coma. Tremendo”. De acuerdo a lo relatado en el programa, la situación terminó judicializada y la Justicia ordenó que Graciela pudiera volver a la vivienda.
La despedida final del relator fue otro de los puntos calientes. El periodista Luis Bremer sostuvo que habló con gente que estuvo en la ceremonia y dio una explicación sobre el desconcierto que se vivió en Chacarita. “El crematorio de Chacarita está en refacciones. Por lo tanto, la puerta principal está inhabilitada”, explicó. Pero esa versión no terminó de cerrar del todo dentro del propio panel. Luis Ventura metió sospecha al instante: “Asterisco, una zona gris muy confusa esa explicación”. Más tarde fue todavía más lejos y deslizó una frase que tensó aún más la discusión: “Si vos vas a un departamento criminológico te dice que es para eliminar pruebas”.
El programa también puso el foco en la fortuna de Araujo y en la forma en que se habrían distribuido sus bienes. Mazzocco afirmó que una de sus fuentes le indicó que “la división de bienes entre las hijas y la señora Graciela, la última esposa, sucedió tan solo unos días antes de la muerte del periodista”. Y Bremer insistió en que habría existido “un acuerdo para mantener la paz en un vínculo que nunca tuvo paz”. Según su relato, “había una de las hijas especialmente interesada en resolver y cerrar esta historia” porque una eventual investigación sobre cuentas o dinero podía ‘complicar el reparto del acervo hereditario’”.
En el medio apareció la palabra del abogado Mauricio D’Alessandro, que intervino en el conflicto del departamento en pandemia. Consultado por el supuesto acuerdo, el letrado confirmó que hubo un entendimiento entre las partes poco antes de la muerte del periodista. “Eso que empezó tan mal creo que terminó con un acuerdo”, sostuvo. Y luego agregó una frase que llamó la atención del panel: “No hubo un acuerdo y por eso se llevaron bien, sino fue al revés. Primero se acomodaron en su situación, en sus discusiones. Como consecuencia de ello lo arreglaron. Tuvo un final feliz”. Además, D’Alessandro aclaró por qué, desde la postura de Graciela, ella tenía derechos sobre la propiedad que compartía con Araujo: “A Graciela la echaban porque decían que no era nadie”. Sin embargo, explicó que el matrimonio celebrado en Las Vegas tenía validez: “Ese matrimonio es válido para la ley americana. La hizo apostillar y vino para acá y lo convirtió en matrimonio acá”.
Ventura, por su parte, insistió en que detrás de los inmuebles podía haber más dinero del que trascendió públicamente. “Se habla de propiedades en todo el mundo chicos, en Estados Unidos”, soltó. Y luego agregó: “Araujo tenía barcos, Araujo tenía vehículos lujosos”. En la misma línea, Bremer resumió el perfil del periodista como alguien que se movía en grande dentro y fuera de los medios: “Marcelo Araujo levantaba un teléfono y lo atendía el Presidente de la Nación”.
Así, la muerte de Marcelo Araujo abrió una nueva disputa alrededor de su figura. Lo que en un principio parecía una despedida discreta terminó convertido en una pelea feroz entre herederas, propiedades en zonas top, acusaciones cruzadas y un velorio por demás particular.
