
El mercado de alquileres en Bahía Blanca muestra signos de recuperación y una incipiente estabilidad, con un notable aumento en la oferta de propiedades que ha logrado frenar la vertiginosa escalada especulativa de los precios. Tras un período de intensa volatilidad, donde los valores superaban ampliamente la inflación, la situación actual presenta un panorama más alentador para inquilinos y propietarios por igual.
Según Javier Piñero, presidente de la Cámara Inmobiliaria local, la cantidad de inmuebles disponibles para alquiler ha mejorado significativamente en comparación con el último año y medio. Esta mayor oferta ha sido clave para detener la vorágine de aumentos desmedidos. Si bien los valores continúan con una ligera tendencia al alza, ya no experimentan los incrementos abruptos que caracterizaron el mercado en tiempos recientes.
Piñero destacó que la desaceleración de la inflación está permitiendo que el mercado de alquileres se encamine hacia actualizaciones de precios semestrales, con la perspectiva de que en un futuro no muy lejano se puedan retomar los ajustes anuales, una práctica que fue imposible durante los picos inflacionarios.
Un dato relevante es la fuerte demanda de propiedades en alquiler, especialmente en el segmento de casas, donde la disponibilidad en ocasiones no logra satisfacer completamente la necesidad. Esto, sumado a la estabilización de los precios, ha vuelto a hacer del alquiler una inversión atractiva. Se estima que la rentabilidad de una propiedad en alquiler ronda entre el 5% y el 6%, un porcentaje que se considera aceptable en el contexto económico argentino. Esta rentabilidad a largo plazo podría incluso permitir la adquisición de una segunda unidad en un lapso aproximado de 20 años.
La situación actual sugiere un mercado que busca reacomodarse a nuevas condiciones macroeconómicas, ofreciendo un respiro a quienes buscan vivienda y volviendo a seducir a inversores con la promesa de retornos estables.
