
La crisis interna que atraviesa el PRO sumó un capítulo de fuerte impacto político con la renuncia irrevocable de Esteban Bullrich. El exsenador y exministro, considerado uno de los dirigentes históricos y de mayor peso ético dentro del espacio, comunicó su salida definitiva a través de una carta pública difundida en la red social X, donde expuso severas críticas hacia el rumbo actual de la conducción partidaria.
El detonante directo del alejamiento fue la postura adoptada por el bloque de la fuerza amarilla el pasado martes en la Cámara de Diputados, cuando colaboró con el oficialismo para frustrar el cuórum de una sesión especial que buscaba interpelar al jefe de Gabinete, Manuel Adorni. «La protección brindada a Adorni fue, para mí, el hecho que terminó de hacer evidente esa distancia. No porque crea que una persona defina el destino de un partido, sino porque las organizaciones revelan su verdadera identidad en aquello que deciden justificar, tolerar o defender», sentenció Bullrich en el texto dirigido a Mauricio Macri.
En su descargo, el exfuncionario profundizó sus cuestionamientos sobre las prioridades de la dirigencia al afirmar que «cuando la conveniencia política comienza a pesar más que la responsabilidad ética, el liderazgo pierde su sentido más profundo». Días atrás, el dirigente ya había anticipado su postura en redes sociales con un mensaje corto y categórico hacia Adorni: «Es un corrupto. Fin», en referencia a la investigación judicial que enfrenta el jefe de Gabinete por presunto enriquecimiento ilícito tras omitir ingresos por US$500.000 en sus declaraciones juradas.
Por su parte, el PRO emitió un pronunciamiento para justificar su estrategia parlamentaria, argumentando que la sesión especial era una maniobra del kirchnerismo para montar un «show» sin viabilidad técnica. No obstante, el partido intentó hacer equilibrio al aclarar que, una vez conocidas las explicaciones de Adorni, entienden que el funcionario «no puede seguir en el cargo». El bloque conducido por Cristian Ritondo acordó con el oficialismo trasladar el debate sobre la interpelación a la comisión de Asuntos Constitucionales a partir de la próxima semana.
La salida de Bullrich marca el fin de una extensa trayectoria en la fuerza, que incluyó sus inicios en Recrear, bancas como diputado nacional y la conducción de los ministerios de Educación tanto en la Ciudad de Buenos Aires como en la Nación durante el mandato presidencial de Macri. La reacción del ala dura del partido no se hizo esperar: desde el entorno de la conducción manifestaron malestar por la carta, calificaron sus argumentos como una «visión parcial» y relativizaron el golpe político señalando que el exsenador ya no mantenía una participación activa ni orgánica en las decisiones del espacio.
