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Expectativa por el informe del USDA y buenas proyecciones para el trigo

El mercado internacional de granos se mantiene cauto frente a la inminente publicación del reporte de oferta y demanda mundial. Mientras se proyectan recortes productivos para el maíz y leves ajustes en la soja, el trigo argentino afianza su excelente condición y perfila una cosecha que superaría los 20 millones de toneladas.

El mercado internacional de granos atraviesa jornadas de expectativa y cautela, marcadas por la toma de ganancias de los fondos especulativos. Los operadores e inversores centran su atención en dos eventos clave que redefinirán las perspectivas a corto plazo: la publicación del informe de oferta y demanda mundial del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) del 12 de agosto, y el inicio del tradicional Crop Tour previsto para el 17 de este mes.

Según Dante Romano, profesor e investigador del Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral, el mercado se encuentra a la espera de nuevas señales. En ese sentido, el próximo reporte del USDA funcionará como el principal factor para determinar la dirección de los precios, afectando de manera dispar a la soja, el maíz y el trigo.

Soja: ajustes menores y ventas locales lentas

Para la soja, los analistas anticipan cambios moderados. Se proyecta que la producción estadounidense se ubique en 121,7 millones de toneladas, con un stock final de 8,3 millones. El clima se presenta favorable, manteniendo al 63% de los cultivos en condición de buena a excelente.

En el plano comercial, China aceleró compras por 6 millones de toneladas para cumplir compromisos con Estados Unidos, aunque su demanda genuina evidenció una caída del 1,6% interanual en julio debido a la reducción del stock porcino.

A nivel nacional, la comercialización avanza con lentitud. Los productores priorizan el maíz y, hasta el momento, solo el 29% de la producción argentina de soja tiene precio fijado (frente al 36% histórico). Ante esta situación, la industria sostiene su ritmo de molienda recurriendo a soja paraguaya y girasol.

Maíz: menor producción global y precios firmes

El escenario para el maíz plantea un recorte productivo. Se espera que el USDA ajuste la cosecha estadounidense a 404,7 millones de toneladas, producto del deterioro climático que redujo la condición de los cultivos al 61%. En Europa, la ola de calor también forzó una merma de 4,6 millones de toneladas en las estimaciones.

En Argentina, la recolección sufre demoras por el exceso de humedad, alcanzando solo el 73,7% del área apta (12 puntos por debajo del promedio histórico). A pesar de los retrasos logísticos, los precios se mantienen firmes gracias a la sostenida demanda internacional, con un volumen de embarques pendientes que supera los 2 millones de toneladas.

Trigo: tensión en el Mar Negro y oportunidad para Argentina

El trigo continúa condicionado por la geopolítica. Los recientes ataques en el puerto de Odesa paralizaron el tránsito en el Mar Negro, lo que llevó a países como Argelia a desviar sus compras hacia otros orígenes para evitar riesgos logísticos.

En contraste, la campaña triguera argentina evoluciona con excelentes perspectivas. El 99,6% de los lotes sembrados presenta una condición de normal a excelente. Con estos indicadores, las estimaciones sugieren que la producción nacional podría superar los 20 millones de toneladas. Este volumen representa una gran oportunidad comercial, especialmente considerando que Brasil redujo su área sembrada y necesitará importar entre 8 y 10 millones de toneladas durante 2026.

Finalmente, el mercado observa de reojo otros factores de inestabilidad, como la propuesta de Irán y Omán de cobrar peajes en el estrecho de Ormuz, y el reciente aumento del índice de precios de los alimentos de la FAO, que escaló a 131,1 puntos en julio.

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