
El tradicional Café Miravalles de Bahía Blanca se convirtió en el epicentro de la memoria folklórica el pasado sábado 29 de noviembre, al acoger una nueva edición del ciclo «Un vermut con la historia». Un numeroso público se congregó para celebrar el centenario del nacimiento de Roberto Cambaré, el inolvidable compositor de «Angélica», en una velada que entrelazó anécdotas íntimas, música en vivo y la develación de una placa conmemorativa, reafirmando el profundo calado de su legado en la cultura nacional.
Un viaje al corazón del cancionero popular
Roberto Cambaré, cuyo nombre de nacimiento era Vicente Cambareri, nació en Balcarce el 16 de agosto de 1925. Su figura es fundamental para entender la música popular argentina, no solo por su prolífica producción como autor y compositor, sino por su estrecha relación con una de las voces más grandes del género, Horacio Guarany. Fue precisamente Guarany, su amigo y compañero de ruta desde 1959, quien le aconsejó adoptar el seudónimo de Cambaré, y quien luego popularizó varias de sus piezas maestras, catapultándolas al imaginario colectivo.
El encuentro en el centenario Café Miravalles (Av. Cerri 777), un lugar que evoca la atmósfera de los viejos cafetines donde nacían las grandes historias y melodías, fue el escenario perfecto para este homenaje. La sala se llenó de un público que, con profundo respeto, se dispuso a redescubrir la vida de quien nos dejó un tesoro de obras como «Cómo se achica la vida» (en coautoría con Guarany), «Contando estrellas» y la emotiva «La luna y el sol».
La historia detrás del himno: El romance de «Angélica»
La pieza central de la obra de Cambaré, y sin duda su composición más icónica, es la zamba «Angélica». El evento permitió no solo disfrutar de la música, sino también profundizar en la historia real detrás de la obra, un elemento que enriquece aún más la leyenda del artista.
La inspiración para esta joya del folklore nació de un breve, pero intenso, idilio que el compositor vivió en su juventud en Salsipuedes, Córdoba. Él mismo relató en vida que la joven que lo cautivó se llamaba Angélica, una «niña morocha» cuya figura le sirvió de musa para escribir el tema, que, según algunas fuentes, compuso casi «de un tirón» en 1958 o 1961. La emotividad de sus letras, que incluso lo llevaron a escribir su autobiografía en 1979 bajo el título «Cholito y Yo», refleja la sensibilidad que impregnó su arte.
El tributo: Develación y anécdotas
La tarea de desgranar la rica trayectoria de Cambaré recayó sobre el escritor y gestor cultural José Valle, un referente local y miembro de la Academia Nacional del Tango, cuyas palabras guiaron al público a través de la esencia del artista.
El punto culminante de la noche fue la develación de una placa conmemorativa con la imagen de Roberto Cambaré. Este acto de reconocimiento perdurable fue encabezado por José Valle junto a Karina Sánchez, directora de Turismo del Municipio, y Alejandro Miraballes, el anfitrión del café. La colocación de la placa selló el cariño de la ciudad de Bahía Blanca hacia la figura de este maestro, asegurando que su recuerdo quede anclado a un espacio cultural significativo.
La intimidad de la amistad se hizo presente con la participación del periodista Dimas J. Pettineroli, quien compartió anécdotas personales de su vínculo con Cambaré, brindando al público una perspectiva cercana y humana del artista más allá del escenario y el estudio de grabación.
El legado en las nuevas voces
La música, verdadero motor del encuentro, fluyó con notable calidad. Gaby, conocida como «la voz sensual del tango», ofreció bellísimas y sentidas interpretaciones de los temas «Angélica» y «Tú», emocionando a los asistentes.
El cierre musical estuvo a cargo de un talentoso elenco de intérpretes locales, que demostraron que la obra de Cambaré sigue vigente y es abrazada por las nuevas generaciones. Flavia Tunessi, Carlos Porsel, Oscar Rodríguez, Margarita Gómez, «Cachi» Rodríguez y el joven Lucio Aman ofrecieron un «excelente marco musical», poniendo el broche de oro a una velada que logró «revivir hábitos casi perdidos: la reunión de amigos, la charla familiar y la música en vivo».
La celebración del centenario de Roberto Cambaré en el Café Miravalles no fue solo un recuerdo, sino una vibrante afirmación de la identidad nacional, demostrando que su legado, plasmado en zambas y canciones, sigue tocando profundamente el corazón del pueblo argentino.
Un viaje al corazón del cancionero popular