
En un escenario político donde el peronismo busca reconfigurar sus líneas internas y construir una propuesta de alcance nacional capaz de sintetizar sus distintas corrientes, la figura del santiagueño Gerardo Zamora vuelve a posicionarse con fuerza en el centro del debate estratégico. Frente al histórico predominio del eje bonaerense en las decisiones del espacio, el dirigente del interior asoma como una alternativa federal orientada a trascender la discusión centrada en la provincia de Buenos Aires y el kirchnerismo.
Diversos medios de alcance nacional han comenzado a ubicar a Zamora entre las opciones con proyección para disputar la candidatura presidencial dentro del Partido Justicialista. Trascendieron conversaciones en las que el mandatario provincial analizó la posibilidad de estructurar un armado amplio que incluya a gobernadores peronistas e incluso a sectores del radicalismo. Esta búsqueda de alianzas transversales responde a la necesidad de construir un esquema de representación federal con capacidad de gestión territorial probada.
El diferencial de Zamora radica en su trayectoria al frente de Santiago del Estero y su capacidad para tender puentes entre diversos actores de la política nacional. Su participación activa en las mesas de discusión que reúnen a figuras de peso como Axel Kicillof, Sergio Massa, Máximo Kirchner y diversos mandatarios provinciales confirma que su nombre ya integra el núcleo de las negociaciones donde se define el futuro del espacio.
Desde su entorno enfatizan que cualquier candidatura debe legitimarse mediante la participación ciudadana y no por imposiciones de la cúpula política, ratificando la defensa de las elecciones Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) como el instrumento idóneo para ordenar las diferencias internas. Aunque el horizonte electoral de 2027 aún se encuentra distante, la irrupción de una figura del interior del país marca el inicio de una contienda donde las provincias buscan cobrar mayor protagonismo en la conducción del peronismo.
