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Golpe Ferroviario: Bahía Blanca, Eliminada Definitivamente del Mapa Nacional de Trenes de Pasajeros

La decisión de Trenes Argentinos formaliza una interrupción que se extendió por más de dos años y medio, confirmando la desconexión del sur bonaerense de la red nacional. La medida se enmarca en la creciente suspensión de servicios de larga distancia en el país.

La incertidumbre sobre el futuro del servicio de trenes de pasajeros que unía Plaza Constitución con Bahía Blanca llegó a su fin, pero con el peor de los desenlaces. Trenes Argentinos formalizó la exclusión de la ciudad portuaria del mapa ferroviario nacional de destinos de pasajeros, confirmando lo que era un servicio suspendido de hecho desde hace más de dos años y siete meses.

La decisión, que fue advertida por el portal especializado Crónica Ferroviaria, implica que Bahía Blanca y todas las localidades intermedias que dependían de este ramal han desaparecido oficialmente del esquema operativo de rutas activas de la empresa estatal.

 

Una Suspensión que se Convirtió en Cancelación

 

El ramal que conectaba la Capital Federal con el sur de la provincia de Buenos Aires se encontraba inactivo desde marzo de 2022, tras el descarrilamiento de una formación cerca de la ciudad de Olavarría. Aquel siniestro, que dejó varios heridos, derivó en una medida cautelar del Juzgado Federal N°1 de Azul que, en su momento, prohibió la reanudación del servicio alegando «razones de seguridad pública» y el estado de la red ferroviaria.

Si bien la Justicia Federal levantó la cautelar semanas después, y el servicio se reinstauró brevemente con frecuencias reducidas y un tiempo de viaje notablemente degradado (pasando de 13 a casi 19 horas), las prestaciones no tardaron en interrumpirse nuevamente. La suspensión definitiva, que se prolongó desde fines de 2022 y a lo largo de 2023 y 2024, se debió a «inconvenientes en el puente sobre el Río Salado», según informaciones de la operadora estatal, así como a la falta de mantenimiento estructural de las vías.

Especialistas del sector y voces locales han señalado que la infraestructura ferroviaria, cuya conservación recae en concesionarias privadas de carga como Ferroexpreso Pampeano (FEPSA), presenta un deterioro progresivo que ha sido agravado por fenómenos naturales, como el temporal que afectó a la región, y una escasa inversión. La falta de control estatal sobre el cumplimiento de las obligaciones de mantenimiento por parte de las concesionarias ha sido una crítica constante.

 

El Impacto en el Interior Bonaerense

 

La eliminación definitiva del destino Bahía Blanca no solo golpea a la ciudad cabecera, sino que aísla a un corredor de localidades del interior bonaerense que dependían del tren como una alternativa de transporte económica y segura. Ciudades como Olavarría, General La Madrid y Coronel Suárez pierden un nexo vital con Buenos Aires, obligando a miles de pasajeros a recurrir al transporte automotor, a menudo más costoso.

Concejos Deliberantes de distintas localidades afectadas han elevado proyectos para reclamar la urgente restitución del servicio, destacando su «impacto económico, social y territorial», fundamental para el desarrollo regional y la conectividad de las comunidades.

 

Una Tendencia Nacional en Aceleración

 

El caso de Bahía Blanca no es un hecho aislado. La exclusión formal se produce en un contexto de retracción del sistema ferroviario de pasajeros de larga distancia en la Argentina. Según informes periodísticos y del gremio ferroviario, ya son al menos doce los servicios de pasajeros —entre ramales regionales y de larga distancia— que fueron suspendidos entre 2024 y lo que va de 2025.

Esta oleada de cancelaciones coincide con el decreto de Emergencia Ferroviaria y los planes del Gobierno nacional que contemplan una reestructuración profunda, con la posibilidad de privatización y la venta de activos de empresas estatales como Trenes Argentinos Operaciones y Belgrano Cargas. Los críticos advierten que la falta de voluntad política para rehabilitar el servicio, sumada a la desinversión en infraestructura, tiene como efecto inmediato el achicamiento de la red en el interior del país, priorizando la rentabilidad sobre el servicio público y el desarrollo federal.

La confirmación de que Bahía Blanca ya no figura como destino en el mapa oficial representa un «ferrocidio» a cámara lenta y marca un retroceso significativo para el transporte del sur bonaerense, que ve cómo una de sus principales vías de conectividad desaparece sin perspectivas de reactivación. La pelota queda ahora en el ámbito de la política de transporte nacional, mientras que las provincias y municipios continúan reclamando por la vuelta del tren.

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