
Una mujer de 37 años, identificada como Melisa, fue víctima de un secuestro y abuso tras salir de una iglesia evangélica, en un hecho que conmociona a la ciudad y expone la alarmante persistencia de la violencia de género. La víctima, encontrada en estado de shock y con signos de agresión, reveló que el incidente se inscribe en un largo historial de confrontaciones con su expareja, sobre quien ya pesan denuncias previas sin respuesta judicial.
El dramático episodio salió a la luz el pasado domingo 20 de julio, alrededor de las 22:45, cuando vecinos alertaron al 911 al hallar a Melisa en un terreno baldío ubicado en Zelarrayán al 3700. La mujer fue encontrada descalza, con las manos atadas con precintos plásticos y con evidentes golpes en su rostro, cuello y brazos, lo que requirió su inmediato traslado al Hospital Municipal para recibir atención médica.
En su declaración, Melisa relató que dos individuos con los rostros cubiertos la interceptaron violentamente, la arrastraron hasta el baldío, la agredieron y la maniataron. Aunque no pudo identificar a sus captores visualmente, escuchó voces y ruidos de vehículos, y fue explícitamente advertida de que debía desistir de una «causa» legal, lo que sugiere un conocimiento profundo de su situación personal.
La víctima vincula directamente el ataque con su expareja, Jhony Zambrano Calderón, un hombre de 48 años y nacionalidad ecuatoriana. A pesar de que Zambrano Calderón no estuvo presente durante la abducción, Melisa manifestó que la frase «hace años que vengo peleando con este tipo» sintetiza un patrón de violencia sistemática que incluyó agresiones físicas hacia ella y sus hijos. Añadió que, pese a promesas de cambio, la situación de violencia nunca cesó. Este caso resalta la urgencia de una respuesta efectiva del sistema judicial ante las reiteradas denuncias de violencia de género.
Se recuerda que para víctimas de violencia de género, la Línea 144 ofrece asistencia y contención de forma gratuita, anónima y federal, las 24 horas, los 365 días del año.
