
En una jornada cargada de emociones en el Honorable Concejo Deliberante de Bahía Blanca, las enfermeras de la sección de Neonatología del Hospital Penna fueron homenajeadas por su heroico accionar durante la devastadora inundación del 7 de marzo. Su testimonio revela el impacto del desastre en el servicio y la ardua tarea de reconstruir una de las áreas más sensibles del nosocomio, mientras el duelo por la «pérdida de su lugar de trabajo» sigue a flor de piel.
Bahía Blanca vivió esta mañana un momento de profunda emotividad en el Honorable Concejo Deliberante (HCD). El recinto fue escenario de una «Jornada de Reconocimientos» dedicada a aquellos que demostraron una valentía excepcional durante la trágica inundación del 7 de marzo. Entre los convocados, destacaron las enfermeras de la unidad de Neonatología del Hospital Penna, quienes compartieron sus vivencias y la compleja realidad que enfrentan a casi dos meses del desastre.
«Es una mañana llena de emociones», expresaron las enfermeras conmovidas, reconociendo que, a pesar del tiempo transcurrido, la herida sigue abierta: «después de casi dos meses que pasó estamos medio latente, encontrándonos de a poquito y emocionadas por este día porque es una sorpresa para todas». El reconocimiento público es un bálsamo para el arduo trabajo y el estrés vivido.
Con una emoción palpable, las profesionales destacaron la profunda satisfacción que les dejó el trabajo realizado en medio de la adversidad. «Claramente que sí, somos un equipo muy unido, trabajamos en conjunto. No hubo momento de pensarlo sino de agarrar a los bebés y salir», relataron. La situación fue de tal magnitud que «tuvimos que movernos rápido, no nos dio el tiempo para pensar, fue sacar a los bebés porque se estaba inundando Neo, y sacar a los bebés más críticos y llevarlos a un lugar donde puedan tener su oxigenación y toda la calidad que le damos a un bebé prematuro, fue muy fuerte». Su accionar fue crucial para preservar la vida de los recién nacidos más vulnerables, demostrando una profesionalidad y un temple extraordinarios bajo presión.
El impacto emocional del retorno al hospital, o a lo que queda de él, es un proceso continuo. «Es un duelo que está todavía a flor de piel, es perder nuestro lugar de trabajo, reencontrarnos ahora, porque con Vale hace dos meses no nos veíamos, hacer propio el lugar donde estamos ahora y tratar de sacar adelante como se puede, esperamos volver pronto a nuestro lugar», confesaron. La pérdida del espacio habitual de trabajo, cargado de historia y rutinas, representa un desafío adicional a la labor diaria.
En cuanto al estado actual del sector de Neonatología, la situación es compleja. «Estamos trabajando en un lugar muy chiquito, estamos haciendo los embarazos de baja complejidad, aunque rogamos que salga todo bien, son embarazos que están en término que supuestamente la mamá cursó un embarazo bien y todo depende de ese nacimiento», explicaron las enfermeras. Esto implica que la capacidad de atención se ha visto drásticamente reducida, y la atención a bebés prematuros o con complicaciones severas se dificulta enormemente, generando una presión adicional en el personal.
La reconstrucción de la Neo del Penna está en marcha: «Se está reconstruyendo Neo otra vez, con algunas mejoras, se está comprando equipamiento». Sin embargo, la incertidumbre sobre el futuro es una constante: «Pero no sabemos cuándo vamos a volver a tener la Neo que teníamos antes, que era funcional porque es una Neo Interzonal». Este último punto es crucial, ya que la Neonatología del Hospital Penna no solo atiende a Bahía Blanca, sino que es un centro de referencia para toda la región. La esperanza de las enfermeras es unánime: «Pensando en ese día y que todas podamos volver bien, porque no sirve si algunas de nuestras compañeras no pueden volver bien», concluyeron, poniendo de manifiesto la importancia del bienestar de todo el equipo en este proceso de recuperación.
Este homenaje es un reconocimiento justo a la valentía y el compromiso de estas profesionales, pero también un llamado de atención sobre la necesidad de acelerar la reconstrucción de un servicio esencial para la salud de los más pequeños de la región.
