
Una familia de Punta Alta fue víctima de un robo que no solo los dejó sin sus herramientas de trabajo vitales, sino también sin una partida de sorrentinos que tenían un fin benéfico. El hecho, ocurrido en la calle Santa Cruz al 200, genera indignación por la desfachatez de los delincuentes, que no dejaron pasar ni los alimentos de la heladera.
La inseguridad golpea nuevamente en Punta Alta, esta vez con un episodio que mezcla el despojo material con una particular crueldad. Una familia residente en la calle Santa Cruz al 200 sufrió un robo en su domicilio que, además de sustraerles elementos esenciales para el sustento laboral, vació parte de su heladera, llevándose hasta las cajas de sorrentinos que estaban allí almacenadas. La indignación crece no solo por el hecho en sí, sino por el fin solidario que tenían algunos de los objetos robados.
El lamentable suceso fue descubierto el pasado martes, pasadas las 14 horas, cuando el dueño de casa se disponía a buscar sus herramientas para iniciar su jornada laboral. Al percatarse de la ausencia de sus instrumentos de trabajo, la pareja comenzó a revisar la vivienda, confirmando la magnitud del hurto. Entre los objetos de valor sustraídos se encuentran una amoladora, una sierra circular marca Bosch, una soldadora inverter Stanley y una motosierra, todas ellas fundamentales para la actividad laboral de la familia.
Sin embargo, lo que añadió un toque de incredulidad y desazón al robo fue el saqueo de la heladera. Los delincuentes no se conformaron con las herramientas y también se llevaron varias cajas de sorrentinos. La dueña de casa, en declaraciones a Radio Rosales, compartió la angustia y la sorpresa ante este hallazgo.
«Abrieron una heladera y se llevaron varias cajas de sorrentinos que había traído mi hijo que es Scout, y en la agrupación habían hecho para vender», relató la mujer. Esta declaración revela una capa adicional de aflicción, ya que los alimentos robados no eran de consumo personal, sino parte de un emprendimiento solidario. Los integrantes del grupo Scout al que pertenece el hijo de la víctima habían elaborado estos sorrentinos con el objetivo de recaudar fondos para sus actividades, un esfuerzo que ahora se ve truncado por la acción de los ladrones.
Este tipo de hechos no solo genera pérdidas materiales significativas para las familias afectadas, sino que también deja una profunda sensación de vulnerabilidad e impotencia. La audacia de los delincuentes, que no repararon en llevarse hasta los alimentos guardados para un fin benéfico, pone de manifiesto una preocupante escalada en la ola de robos en la ciudad y subraya la necesidad de reforzar las medidas de seguridad y la respuesta ante estos crímenes. La familia, ahora despojada de sus medios de trabajo y de un esfuerzo solidario, busca respuestas y justicia ante un robo que los dejó con un sabor amargo.
