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Intendentes piden frenar la reforma sanitaria en la Legislatura bonaerense

Jefes comunales de distintos espacios políticos reclamaron a Verónica Magario postergar el debate de la reforma de salud en la provincia por objeciones a la autonomía municipal y el financiamiento.

La iniciativa orientada a modificar el sistema de salud en la provincia de Buenos Aires abrió un frente de conflicto de gran magnitud e inesperada transversalidad política dentro del arco legislativo e institucional del distrito. Según trascendió a través de distintas fuentes políticas, un grupo de intendentes nucleados en el Movimiento Derecho al Futuro (MDF) —el espacio político referenciado en la conducción del gobernador Axel Kicillof— mantuvo gestiones directas con la vicegobernadora y presidenta natural del Senado provincial, Verónica Magario, para expresarle sus profundas objeciones al proyecto de ley de reforma sanitaria y reclamarle formalmente que se postergue su tratamiento legislativo en el recinto.

El dato político de mayor relevancia institucional radica en que las críticas, los reparos y las demandas de revisión no provienen de forma exclusiva de los bloques opositores, sino que han surgido con fuerza desde el interior propio de los jefes comunales alineados con el mandatario provincial. La magnitud del malestar y la resistencia generalizada se convirtieron en el factor determinante que complicó y virtualmente paralizó la posibilidad de llevar adelante una sesión ordinaria prevista inicialmente para la jornada de este martes en la Cámara alta.

El mapa de intendentes críticos y los ejes de la discordia

Entre la nómina de jefes comunales que hicieron llegar sus objeciones formales a las autoridades legislativas se encuentran dirigentes de diversos distritos y extracciones políticas, tales como Federico Otermín (Lomas de Zamora), Federico Achával (Pilar), Leonardo Nardini (Malvinas Argentinas), Pablo Barrena (Lobería), Esteban Reino (Balcarce), Guillermo Montenegro (General Pueyrredón), Carlos Bevilacqua (Villarino) y Juan Andreotti (San Fernando), entre otros referentes municipales tanto del oficialismo como de la oposición y sectores intermedios del radicalismo del interior.

De acuerdo con las descripciones brindadas por legisladores provinciales que siguen de cerca el pulso de las negociaciones, el rechazo de los intendentes se concentra en tres o cuatro ejes temáticos fundamentales que afectan de manera directa la gestión cotidiana de los distritos. Uno de los puntos más cuestionados apunta a una supuesta vulneración de la autonomía municipal, complementada con reparos sobre los criterios de distribución de los recursos económicos provinciales destinados a la atención médica. «Había tres o cuatro puntos, tres o cuatro ejes, que tenían que ver con que se pisa la autonomía municipal y con la discriminación al momento de repartir los recursos», sintetizó un legislador al describir los reclamos presentados por los jefes territoriales.

Artículos controvertidos: salarios, atención primaria y redes sanitarias

Dentro del articulado del proyecto oficialista, uno de los aspectos que generó mayor fricción establece severas restricciones y condiciones para aquellos municipios que pretendan abonar salarios a sus planteles médicos y profesionales de la salud por encima de los montos acordados en las negociaciones paritarias a nivel provincial. La normativa proyectada exige que este tipo de decisiones presupuestarias locales sean justificadas y sometidas al análisis de organismos específicos como CORESA y COSAPRO. Los intendentes interpretan esta imposición como una intromisión intolerable que limita su capacidad discrecional para administrar los recursos humanos propios y organizar de manera eficiente los servicios sanitarios en sus comunas.

Asimismo, otro foco indiscutible de conflicto se vincula con la delimitación de las responsabilidades operativas que recaerían sobre los gobiernos locales en materia de prevención y atención primaria de la salud. Los mandatarios comunales advierten con preocupación que la reforma pretende trasladarles nuevas y complejas obligaciones prestacionales sin contemplar en paralelo el financiamiento ni la transferencia de los recursos económicos indispensables para sostenerlas, un escenario que, a su juicio, pondría en grave riesgo operativo el funcionamiento financiero de los hospitales y unidades sanitarias municipales.

La resistencia también alcanza al mecanismo de adhesión a la Red sanitaria prevista en el texto legal. Aunque la propuesta está formalmente concebida bajo un carácter voluntario, los intendentes temen que aquellos distritos que opten por no incorporarse sufran represalias indirectas quedando relegados en la asignación y acceso a los fondos provenientes de programas provinciales. De concretarse ese temor, la supuesta voluntariedad se transformaría en una obligación de cumplimiento condicionado por la discrecionalidad en el reparto de fondos.

A estas tensiones presupuestarias y administrativas se suman las objeciones en torno a la política provincial de gestión de datos sanitarios. La iniciativa propone estandarizar pautas comunes para el manejo de dicha información, pero varios jefes comunales consideran que tales directrices recortan drásticamente el margen de decisión de los municipios sobre sus propias bases de datos y sistemas informáticos de administración interna.

Descontento por falta de diálogo y perspectivas legislativas

La discusión abierta dejó al desnudo un fuerte malestar generalizado entre los ejecutivos municipales debido a la falta de información previa y canales de diálogo fluidos antes del ingreso del expediente al debate legislativo. Varios intendentes reconocieron que desconocían por completo el contenido y el alcance técnico de los proyectos hasta que el tema escaló en la agenda pública, alcanzando críticas transversales a representantes del oficialismo, la oposición e intendentes radicales del interior provincial.

Las conversaciones telefónicas y reuniones presenciales entre los jefes comunales permitieron articular un frente común de reclamos que fue trasladado directamente a la Gobernación, desautorizando en los hechos las apreciaciones públicas formuladas previamente por el ministro de Gobierno bonaerense, Carlos Bianco, en torno al nivel de consenso y diálogo mantenido con los distritos.

De este modo, la reforma sanitaria impulsada por la administración de Axel Kicillof enfrenta una valla de resistencia política que atraviesa sin distinción las fronteras partidarias, representando un desafío mayúsculo para la conducción parlamentaria de Verónica Magario y los bloques oficialistas en la Legislatura. Por el momento, la estrategia de los intendentes se centra en frenar el debate en comisiones y en el recinto hasta lograr una revisión integral de los artículos objetados.

Versiones de pasillo legislativo indican que entre las jornadas de este lunes y el transcurso del martes se intentarán acelerar negociaciones contrarreloj para alcanzar un entendimiento político que permita, en caso de ser técnicamente viable, habilitar una sesión especial hacia el final de la semana, puntualmente entre el jueves y el viernes. No obstante, las complejidades del escenario actual hacen que la concreción de dicho objetivo luzca sumamente compleja en los tiempos de la política bonaerense.

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