
El desarrollo del proceso judicial que investiga un gravísimo hecho de sangre ingresó en su tramo más decisivo y trascendental con la realización de la audiencia de alegatos de las partes. En este marco procesal, donde se evalúan las responsabilidades penales de los imputados sometidos a la deliberación de la justicia, las posturas de la acusación fiscal y de las defensas técnicas evidenciaron una profunda divergencia respecto a la calificación de los hechos y al grado de participación de cada uno de los acusados en el luctuoso episodio.
El planteo de la fiscalía y la calificación legal
Durante su exposición ante el estrado, el titular de la vindicta pública formalizó el requerimiento central de la acusación. En representación del Ministerio Público Fiscal, el fiscal solicitó formalmente que los tres acusados que llegan al debate oral sean considerados penalmente responsables y encontrados culpables por la comisión del delito de homicidio en ocasión de robo.
Para sostener esta imputación, la fiscalía repasó los elementos probatorios recolectados a lo largo de la instrucción penal preparatoria, buscando acreditar que la muerte de la víctima se produjo en el marco directo de una acción delictiva destinada a apoderarse de bienes ajenos, configurando de este modo la figura penal agravada que prevé severas penas privativas de la libertad para quienes resulten hallados autores o coautores del suceso.
La postura de la defensa de Berg y Uribe
Por su parte, la estrategia defensiva estuvo dividida en función de las particularidades de cada imputado. El doctor Maximiliano De Mira, en su carácter de letrado defensor de dos de los acusados —identificados como Berg y Uribe—, expuso un planteo diferenciado que sorprendió en algunos matices procesales respecto a la pretensión fiscal.
En relación con su defendido Berg, el abogado aceptó la presencia del imputado en el sitio donde se desencadenaron los acontecimientos, solicitando al tribunal que sea declarado culpable por dicha circunstancia material. Sin embargo, en un giro sustancial respecto al copartidario Uribe, el doctor De Mira peticionó la absolución y el temperamento de no culpabilidad. A criterio del defensor, la etapa probatoria desarrollada durante el debate oral no logró reunir los elementos de convicción necesarios ni las pruebas fehacientes que logren demostrar de manera indubitable la participación activa de Uribe en la materialización del crimen investigado.
Los argumentos de la defensa de Kunzli
En la misma línea de cuestionamiento probatorio, el doctor Juan Ignacio Vitalini, representante legal y técnico del tercer acusado, Kunzli, solicitó formalmente al tribunal que su asistido sea declarado no culpable. Durante su alegato, el defensor fundamentó su pedido en las profundas dudas y lagunas probatorias que, a su entender, dejó al descubierto la investigación penal.
Para el doctor Vitalini, la orfandad de pruebas directas y las contradicciones surgidas en el transcurso del juicio oral impiden alcanzar el grado de certeza jurídica indispensable que requiere el dictado de una sentencia condenatoria. En consecuencia, reclamó la aplicación del principio in dubio pro reo, requiriendo la absolución lisa y llana de Kunzli ante la falta de certezas sobre su efectiva intervención en el hecho delictivo.
Con la culminación de la etapa de alegatos y la presentación de las últimas palabras por parte de los acusados, el proceso judicial quedó formalmente cerrado y a la espera de la resolución final. Será ahora el tribunal técnico el encargado de ponderar la prueba, sopesar los argumentos de la acusación y las defensas, y dictar el veredicto que determinará la situación procesal definitiva de los tres imputados.
