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Kicillof teje alianzas y se reunió con Monzó y Massot en La Plata

El gobernador bonaerense recibió a los referentes de la «oposición dialoguista» en un encuentro reservado que marca el inicio de nuevos armados políticos de cara a las elecciones de 2027.

En un escenario político en plena ebullición, el gobernador Axel Kicillof encabezó una reunión de alto voltaje institucional y político en la capital provincial. El mandatario recibió al exdiputado nacional Emilio Monzó y al legislador Nicolás Massot, dos figuras centrales en la construcción de una alternativa intermedia frente a la gestión nacional de Javier Milei.

Un tablero en movimiento

El cónclave, desarrollado bajo un estricto hermetismo en la Gobernación, se inscribe en una estrategia de apertura que Kicillof viene profundizando en los últimos meses. Monzó y Massot, quienes articulan posiciones con el espacio de Miguel Ángel Pichetto, representan a un sector que busca amalgamar a dirigentes de origen peronista, radicales y exmiembros de Juntos por el Cambio que hoy se encuentran distanciados de los extremos del arco político.

Aunque desde el entorno del gobernador intentaron matizar la relevancia del encuentro definiéndolo como parte de un «vínculo habitual», la sucesión de contactos entre Monzó y el ministro de Gobierno, Carlos Bianco, confirma que existe una mesa de diálogo permanente para analizar la coyuntura económica y social de la provincia.

Apertura hacia otros sectores

La jornada de Kicillof no se agotó en el binomio Monzó-Massot. El gobernador también compartió actividades con el histórico dirigente radical Federico Storani, reforzando la idea de un «frente de resistencia» o alternativa de gobernabilidad que exceda los límites del oficialismo provincial.

Por su parte, Monzó viene de desplegar una agenda propia que incluye reuniones con legisladores bonaerenses que ingresaron por La Libertad Avanza pero que, como Carlos Kikuchi, hoy mantienen una postura crítica y dialoguista por fuera del núcleo duro libertario.

El horizonte 2027

La meta compartida por estos sectores, a pesar de sus orígenes diversos, es la consolidación de una propuesta «amplia y con capacidad de gestión». Los movimientos tempranos en el territorio bonaerense sugieren que el mapa político de 2027 no se dividirá en las coaliciones tradicionales, sino en nuevas configuraciones de poder que prioricen el consenso frente a la polarización actual.

Con estas reuniones, Kicillof logra posicionarse como el articulador de un espacio de consulta que atrae a la «pata dialoguista» de la oposición, mientras que Monzó y Massot ratifican su rol de armadores en una provincia que será, una vez más, el termómetro de la política nacional.

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