ActualidadNacionales

La facultad de agronomía de la Uba destaca la importancia de gestionar adecuadamente los residuos electrónicos en su día internacional

En el marco del Día Internacional de los Residuos de Aparatos Eléctricos y Electrónicos (RAEE), la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires (FAUBA) puso de relieve la relevancia de una gestión responsable de estos dispositivos tecnológicos. A través de su programa FAUBA Verde, la institución impulsa colectas abiertas a la comunidad que ya permitieron recuperar más de 2.000 aparatos desde el año 2023, promoviendo la reutilización, el reciclaje y el trabajo cooperativo frente a las más de 500.000 toneladas que se generan anualmente en el país.

Con motivo de conmemorarse este 14 de octubre el Día Internacional de los Residuos de Aparatos Eléctricos y Electrónicos (RAEE), la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires (FAUBA) emitió un informe especial en el que resalta la imperiosa necesidad de gestionar de manera adecuada y sustentable este tipo de materiales tecnológicos. Mediante la labor sostenida de su Subsecretaría de Ambiente y el programa institucional FAUBA Verde, la unidad académica impulsa activamente colectas abiertas destinadas a toda la comunidad, logrando alcanzar la cifra récord de más de 2.000 residuos electrónicos recuperados desde el inicio formal de esta etapa en 2023.

El fenómeno de los RAEE abarca a una amplia gama de dispositivos cotidianos que, al concluir su vida útil o quedar obsoletos, son descartados por los usuarios. Celulares, computadoras portátiles y de escritorio, cargadores, cables de todo tipo y pequeños electrodomésticos integran este universo de descartes tecnológicos. Si bien una porción considerable de estos elementos termina confinado indebidamente en la basura común, la realidad técnica indica que albergan valiosos materiales susceptibles de recuperación, al tiempo que contienen sustancias peligrosas que, de no mediar una gestión idónea, representan un vector severo de contaminación ambiental.

A nivel nacional, las estimaciones sectoriales indican que en la Argentina se generan aproximadamente 517.000 toneladas de residuos electrónicos por año. Sin embargo, la brecha operativa es alarmante: tan solo el 3 % de ese voluminoso total logra ser recuperado a través de circuitos formales y seguros. Es precisamente para hacer frente a esta problemática estructural que la FAUBA consolidó un programa de recolección sistemática, buscando generar conciencia ciudadana y ofrecer una vía institucional de recepción adecuada.

«Cada aparato que se recupera es un residuo que no termina en un basural y una oportunidad para volver a aprovechar materiales», señaló con énfasis la subsecretaria de Ambiente de la FAUBA, Micaela Olivan. En la misma línea, la coordinadora de FAUBA Verde, Tamara Fernández, remarcó que «la gestión de los RAEE requiere compromiso institucional, pero también la participación activa de toda la comunidad».

La evolución histórica del programa refleja un crecimiento exponencial en la recepción de dispositivos. La iniciativa comenzó a dar sus primeros pasos de manera formal en el año 2016, pero fue a partir de 2023 cuando se instrumentó una frecuencia regular, realizándose al menos una jornada por cada semestre calendario. Los registros oficiales demuestran este marcado incremento en la respuesta ciudadana: durante el año 2023 se lograron recuperar 123 aparatos; en 2024 la cifra trepó a 397 unidades; durante el transcurso de 2025 se alcanzaron los 877 dispositivos recolectados; y en lo que va del presente año 2026, ya se contabilizan otros 697 aparatos recuperados a lo largo de cuatro intensas jornadas. De este modo, el acumulado histórico desde 2023 supera holgadamente los 2.000 equipos apartados del circuito de disposición final común.

«Los resultados muestran que la comunidad reconoce cada vez más la importancia de separar y entregar correctamente estos residuos», destacaron conjuntamente Olivan y Fernández. Asimismo, añadieron que el objetivo excede la mera práctica del reciclaje: «No se trata solamente de reciclar: también buscamos promover la reutilización, reducir impactos ambientales y fortalecer redes de trabajo cooperativo».

El impacto ambiental y la recuperación de materiales

Desde el punto de vista técnico y ambiental, la recuperación de los residuos electrónicos reviste una importancia estratégica. Los RAEE están compuestos por metales base de gran demanda industrial, tales como hierro, cobre y aluminio, además de plásticos de diversa índole, vidrio y fracciones menores de metales preciosos que pueden ser reinsertados en los procesos productivos como materias primas secundarias, mitigando de este modo la presión sobre la extracción de nuevos recursos naturales vírgenes.

No obstante, el reverso de la composición tecnológica radica en la presencia de sustancias peligrosas. Estos aparatos contienen componentes con metales pesados y compuestos retardantes de llama que, cuando los residuos son sometidos a prácticas inadecuadas como la quema a cielo abierto, el entierro en basurales o el desarme rudimentario sin las debidas condiciones de bioseguridad, se liberan y contaminan de manera directa el suelo, las fuentes de agua y la atmósfera.

Por esta razón fundamental, canalizar su recuperación permite minimizar drásticamente los riesgos ecológicos y aprovechar los insumos útiles. «Cuando un equipo se descarta junto con los residuos comunes, se pierde la posibilidad de recuperar materiales valiosos y aumenta el riesgo de contaminación», explicó Tamara Fernández. Por su parte, Micaela Olivan añadió que «la entrega en los puntos de recepción permite que cada aparato siga un circuito adecuado y seguro».

El destino de los aparatos recolectados y la participación comunitaria

El protocolo operativo implementado por la FAUBA durante cada jornada de recepción contempla un riguroso proceso donde estudiantes voluntarios y el equipo técnico de FAUBA Verde se encargan de recibir, clasificar y registrar minuciosamente cada uno de los dispositivos ingresados. Una vez inventariados, aquellos equipos que conservan su funcionalidad operativa o que son susceptibles de reparación técnica son derivados de manera interna a la Unidad de Tecnologías de la Información (UTI) de la Facultad, la cual evalúa su reacondicionamiento y reutilización en diferentes áreas y dependencias institucionales.

El remanente de aparatos que no puede ser reutilizado internamente es retirado por la Cooperativa Reciclando Trabajo y Dignidad. Esta entidad social cumple el rol fundamental de desarmar de manera segura los equipos, separar prolijamente los materiales susceptibles de reciclaje y derivar los componentes de carácter peligroso hacia plantas autorizadas para su tratamiento final específico. De este modo, la política ambiental de la FAUBA genera un doble impacto positivo, articulando el cuidado del ecosistema con la promoción del trabajo cooperativo y el fortalecimiento de la economía popular.

«Una parte de los equipos puede tener una segunda vida y otra parte puede transformarse en materiales recuperados. Por eso es fundamental que los aparatos lleguen completos y que no sean desarmados en los hogares ni descartados en la vía pública», advirtieron las referentes institucionales.

Un dato relevante que ilustra el cambio en el comportamiento social es la ampliación del radio de procedencia de los residuos. Si bien en los inicios las colectas se nutrían casi exclusivamente del material descartado dentro de la propia unidad académica, durante el año 2025 aproximadamente el 80 % de los aparatos recibidos provino directamente de los hogares de integrantes de la comunidad universitaria y de vecinos de los barrios aledaños, evidenciando un compromiso ciudadano cada vez más sólido con la sustentabilidad urbana

Etiquetas
Cerrar
Cerrar