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La Infidelidad se Dispara en Argentina y Culpan a la Crisis Económica

La crisis económica argentina no solo golpea el bolsillo, sino que erosiona la vida afectiva de las parejas. Un informe de la plataforma Gleeden revela que casi 3 de cada 10 argentinos (27%) encuestados reconoció haber sido infiel, utilizando el engaño como una «válvula de escape» frente al estrés financiero, la incertidumbre y la disminución del deseo sexual que la coyuntura de ajuste genera en la intimidad.

El Estrés Económico Desmantela la Intimidad y Multiplica los Secretos

 

La Argentina transita un ciclo económico de profunda tensión, y sus efectos se extienden más allá de las variables macro. Un reciente estudio de la plataforma de citas extramatrimoniales Gleeden, titulado «Radiografía de la No Monogamia en Argentina 2025», pone en evidencia cómo la incertidumbre, la inflación y los ajustes permanentes actúan como un catalizador que erosiona los vínculos amorosos.

El dato más contundente del informe es que el 27% de los argentinos consultados admitió haber sido infiel en el último tiempo. Este porcentaje sitúa a la infidelidad como la práctica no monógama más extendida en el país, superando a alternativas consensuadas como las relaciones abiertas o el poliamor. La explicación que ofrecen los especialistas es que el engaño funciona como una vía de descompresión inmediata, un «refugio para huir, aunque sea momentáneamente, de las tensiones de la vida cotidiana».

 

Libido en Baja y el Fin de las Citas Clásicas

 

El impacto del estrés económico en la pareja se manifiesta en dos planos cruciales: la logística del encuentro y el deseo sexual.

1. El Deseo Disminuye: Según la encuesta, el 45% de los consultados reconoció que su libido disminuyó a causa de la presión financiera y la tensión diaria. Silvia Rubies, Directora de Comunicación de Gleeden para Latinoamérica, explicó que «las crisis económicas tienen la capacidad de afectar la motivación en más de un plano, y eso repercute en el disfrute sexual y en la capacidad de encontrar momentos de conexión íntima». La ansiedad por la falta de recursos y la inestabilidad emocional tensionan las relaciones, reduciendo la capacidad de disfrute compartido.

2. La Intimidad se Improvisa: La austeridad impuesta por el contexto inflacionario también obliga a recortar los gastos en esparcimiento y encuentro íntimo. El estudio refleja un cambio de hábitos notable:

  • Tres de cada cuatro personas admitieron haber dejado de ir a restaurantes.
  • Más de la mitad confesó haber reducido las visitas a hoteles y albergues transitorios.

Esta restricción económica traslada la intimidad a «lugares más improvisados», como autos o departamentos particulares, forzando a las parejas y a los vínculos paralelos a adaptarse a condiciones menos propicias para el erotismo y la conexión afectiva.

 

La Infidelidad: Una Descarga Instantánea

 

En este escenario de desgaste emocional y escasez de «espacios para el encuentro íntimo», la infidelidad emerge como una alternativa. A diferencia de las relaciones abiertas o el poliamor, el engaño no requiere de acuerdos, diálogos complejos ni conversaciones previas. Simplemente, ofrece una «descarga instantánea» y una vía de escape rápida frente al malestar que se acumula en el hogar por las discusiones financieras y la incertidumbre del futuro.

La «Radiografía de la No Monogamia en Argentina 2025» concluye que las crisis cíclicas argentinas dejan huellas profundas: «menos libido, menos escenarios para el erotismo compartido y más secretos que se esconden bajo la superficie de las relaciones». En definitiva, en un país acostumbrado a convivir con la crisis, se comprueba que cuando la economía tambalea, las relaciones sentimentales también lo hacen, encontrando en la infidelidad un refugio de la realidad.

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