
De esta manera, la máxima autoridad católica, que padece una neumonía bilateral, continúa evolucionando luego de que sus médicos señalaran este lunes que su pronóstico «ya no era reservado» y que «su vida no corría peligro inminente».
Mientras tanto, el jesuita argentino de 88 años sigue con la fisioterapia respiratoria y motora desde su habitación de la décima planta del hospital Gemelli de Roma. Según revelaron, una mascarilla que cubre nariz y boca le ayuda a respirar y le suministra oxígeno durante la noche. En tanto, durante el día cambia por una cánula nasal de alto flujo, un soporte más ligero.
Como en los últimos días, la Santa Sede informó que el primer Papa latinoamericano recibió la eucaristía, rezó y participó a distancia en los ejercicios espirituales organizados en el Vaticano por la Cuaresma.
