El factor determinante en el desplome de las utilidades fue el capítulo financiero. El grupo registró una pérdida financiera de $98.698 millones, revirtiendo la ganancia extraordinaria de $421.751 millones obtenida en 2024. Este giro se explica por la apreciación del peso en términos reales y la aplicación de la norma contable internacional (NIC 21) sobre la falta de intercambiabilidad de monedas. A pesar del escenario complejo, Arcor mantuvo su plan de inversiones, destinando $150.359 millones a activos fijos, con foco en equipamiento y modernización de plantas para sostener la competitividad exportadora. La empresa anticipó que el desempeño futuro dependerá de la evolución del consumo interno y la volatilidad de los mercados financieros y geopolíticos.