
El Consejo de Cooperación del Golfo denunció ataques contra Bahréin, Kuwait y Jordania. En paralelo, Estados Unidos completó su séptima noche consecutiva de bombardeos sobre infraestructura militar iraní.
La crisis militar en Medio Oriente alcanzó un nuevo punto de inflexión. El Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) acusó formalmente al régimen de Irán de cometer «crímenes de guerra» tras los recientes ataques con misiles y drones dirigidos contra Bahréin, Kuwait y Jordania. La denuncia coincide con una intensa contraofensiva de las fuerzas armadas estadounidenses en la región.
El secretario general del CCG, Jasem Mohamed Albudaiwi, condenó enérgicamente los bombardeos sobre objetivos e instalaciones civiles. El funcionario afirmó que estas acciones representan una «escalada sumamente peligrosa» y una abierta violación de la Carta de las Naciones Unidas, por lo que exigió una rendición de cuentas y el inicio de un enjuiciamiento internacional contra las autoridades de Teherán.
Bloqueo naval y operaciones de Estados Unidos
En sintonía con el reclamo de las monarquías del Golfo, el Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) confirmó que sus fuerzas completaron la séptima noche consecutiva de incursiones aéreas sobre territorio iraní. Según el Pentágono, los ataques destruyeron centros de vigilancia, depósitos subterráneos de armamento, nodos logísticos y capacidades marítimas del régimen.
Por otra parte, Washington ratificó que mantendrá el bloqueo naval sobre el estrecho de Ormuz para garantizar la seguridad del comercio global. Desde el gobierno estadounidense desmintieron la versión de la Guardia Revolucionaria iraní, que indicaba que dos buques petroleros habían explotado en aguas internacionales tras chocar con minas marinas.
En el plano terrestre, los sistemas de defensa de los países aliados debieron activarse de urgencia. Kuwait e Irak reportaron la intercepción de drones de ataque, mientras que Jordania logró derribar múltiples misiles en su espacio aéreo. Bahréin, en tanto, activó sus sirenas antiaéreas en cuatro oportunidades para frustrar las ofensivas aéreas provenientes de territorio iraní.
Impacto civil y el aislamiento del líder supremo
Las autoridades de Teherán denunciaron las consecuencias del despliegue norteamericano. Según fuentes oficiales iraníes, un bombardeo estadounidense destruyó por completo una planta desalinizadora de agua en la provincia costera de Hormozgán. La pérdida de esta infraestructura (que incluye estaciones de bombeo y transformadores eléctricos) dejó sin el suministro vital de agua potable a unos 10.000 habitantes distribuidos en 20 localidades rurales.
En medio de este escenario de hostilidades masivas, el frente político interno de Irán sumó dos novedades de relevancia:
Ejecución judicial: El régimen aplicó la pena de muerte a un hombre condenado por el asesinato de un efectivo de seguridad durante las masivas protestas sociales del año 2022, reactivando las denuncias de las organizaciones de derechos humanos por el uso de confesiones bajo tortura.
Resguardo del liderazgo: Fuentes diplomáticas confirmaron que el líder supremo, Mojtaba Khamenei, suspenderá de forma indefinida sus apariciones públicas por motivos de seguridad, una decisión preventiva que se adoptó tras el asesinato de su padre, Ali Khamenei, ocurrido meses atrás.
