
El Centro Regional de Estudios Económicos de Bahía Blanca (CREEBBA) ha divulgado su informe de Canastas Básicas de Consumo para el mes de octubre, revelando una vez más el desafío que representa para los hogares locales cubrir el costo de vida mínimo. Según el estudio, una familia tipo 2 —compuesta por un matrimonio con dos hijos en edad escolar— requirió un ingreso total de $1.420.492 para adquirir la Canasta Básica Total (CBT) y, de esta forma, evitar caer bajo el umbral de la pobreza.
Este monto, que engloba los bienes y servicios esenciales tanto alimentarios como no alimentarios, evidenció un incremento intermensual que se ubicó por encima del Índice de Precios al Consumidor (IPC) de la ciudad. El IPC-CREEBBA para octubre fue del 2,2%, mientras que la variación de la CBT fue superior. Esta diferencia de varios puntos subraya que la adquisición de los elementos más básicos y sensibles para la subsistencia subió a un ritmo que aceleró el deterioro del poder adquisitivo. La cifra de octubre se desprende de una escalada sostenida que ya había ubicado a la CBT en $1.386.444 durante el mes de septiembre.
La línea de indigencia: la alimentación bajo presión
La situación se agrava al analizar la Canasta Básica Alimentaria (CBA), el indicador que marca la línea de indigencia, ya que solo contempla la ingesta mínima de alimentos necesaria para cubrir los requerimientos nutricionales esenciales. La CBA se ubicó en $604.464 para la misma familia tipo, registrando el mayor incremento mensual del informe con una suba del 2,9%. Este porcentaje es un reflejo directo de la fuerte presión de precios que sufrieron los alimentos en el último mes, lo que impacta de manera desproporcionada en los sectores de menores ingresos, obligándolos a destinar una porción aún mayor de sus limitados recursos a la alimentación.
Alimentos y servicios que lideraron los aumentos
El informe del CREEBBA proporciona un detalle pormenorizado de los rubros que motorizaron la suba de la canasta alimentaria en octubre. El ranking de incrementos estuvo liderado por productos frescos, que mostraron una volatilidad extrema.
La cebolla se llevó el primer puesto con un alza impactante del 37,7%. Le siguieron con variaciones significativas:
- Banana: 12,7%
- Naranja: 12,6%
- Manzana: 12,2%
- Zapallo: 10,6%
En el segmento de proteínas, los aumentos también fueron notables, con la carne picada subiendo un 9,7% y la carnaza común un 8,6%, lo que complica la compra de alimentos fundamentales para la dieta familiar.
Además de los alimentos, los bienes y servicios no alimentarios que componen la CBT también ejercieron una fuerte influencia en el resultado final. Entre ellos, el estudio destacó los incrementos en artículos descartables (5,8%), los servicios médicos y odontológicos (4,8%), el costo de combustibles y lubricantes (4,7%) y el calzado para hombre (3,5%). Estos rubros, que van desde el cuidado personal hasta el transporte y la salud, consolidan el incremento general y demuestran que el aumento del costo de vida es un fenómeno transversal a toda la economía bahiense.
Los datos de octubre se convierten en un termómetro crucial para medir el impacto de la coyuntura económica en el tejido social de Bahía Blanca. Con el costo de la vida acercándose a la barrera del millón y medio de pesos, la necesidad de políticas efectivas para contener la inflación y proteger el poder adquisitivo de los salarios se vuelve imperiosa para evitar la expansión de los índices de pobreza e indigencia en la ciudad.
