
El espacio cultural 2Museos (Bellas Artes y MAC), ubicado en la arteria Sarmiento 450 de la ciudad de Bahía Blanca, se prepara para albergar la jornada de cierre de Perfo291, su programa anual de formación enfocado en el arte de la performance. Para esta ocasión de relevante significación artística e institucional, el complejo recibirá la visita especial de Pancho Casas, reconocido poeta, novelista y performer chileno, quien fue cofundador —junto al recordado escritor Pedro Lemebel— del legendario colectivo artístico Yeguas del Apocalipsis, una de las agrupaciones centrales y más disruptivas dentro de la historia del arte de acción en América Latina.
El encuentro, titulado de manera sugerente Una yegua suelta en Bahía Blanca, se desarrollará este sábado 24 de octubre a partir de las 19:00 horas, con entrada libre y gratuita para toda la comunidad hasta completar el límite de capacidad de la sala.
Dos momentos para una jornada de arte y reflexión
La actividad programada en el museo bahiense se encuentra estructurada en dos bloques principales bien delimitados. En primera instancia, Pancho Casas presentará junto a la artista Jonaselfen la performance en vivo titulada De aquí yo me iré sola. Posterior a esta acción en el espacio, se abrirá un espacio de conversación fluida y diálogo abierto con el público asistente, donde se abordarán en profundidad los complejos cruces e intersecciones entre el cuerpo, la acción política y la escritura que atraviesan de punta a punta la extensa producción artística del referente trasandino.
El recorrido del programa Perfo291: un año de formación activa
El desembarco de Pancho Casas marca la culminación formal de un trayecto pedagógico y práctico de largo aliento. El programa Perfo291 dio inicio a sus actividades en el mes de abril con la realización del primer módulo denominado Performance/LAB, coordinado por la coreógrafa y artista multiplataforma Mariana Bellotto, consistente en un laboratorio de improvisación y composición enfocado en la sustancia física del movimiento, el espacio, el uso de la voz y la dinámica del trabajo grupal. En mayo, el profesional Diego Enrique dio continuidad a esa línea de exploración corporal.
Posteriormente, durante el mes de agosto, la propuesta formativa continuó con el taller La piel y la pantalla, coordinado de manera conjunta por Marcelo Marzoni y Jorge Mux, espacio donde la iluminación, el empleo de la cámara móvil y la proyección de imágenes en directo se integraron como extensiones directas del cuerpo del performer. Finalmente, en el mes de octubre, Nilda Rosemberg y Eura propusieron la experiencia Habitar, vestir, rozar, invitando a pensar la acción corporal e interactiva a partir del material textil.
Bajo la premisa de vincular cuerpo, luz y tela, Perfo291 concluye así un año de indagación artística orientada a pensar haciendo. El programa, que comenzó indagando colectivamente sobre las posibilidades del cuerpo en el espacio contemporáneo, cierra su ciclo dialogando de manera directa con un artista que puso el cuerpo de forma activa en momentos históricos donde dicha postura implicaba un verdadero riesgo político y personal.
Trayectoria de Pancho Casas y el legado de Yeguas del Apocalipsis
La figura de Pancho Casas resulta fundamental para comprender la evolución del arte de acción en el Cono Sur. En el año 1987, en momentos en que Chile se encontraba bajo el régimen de la dictadura militar de Augusto Pinochet y atravesaba un contexto social signado por la homofobia y la represión, Casas y Pedro Lemebel fundaron las Yeguas del Apocalipsis, resignificando un insulto para convertirlo en su denominación propia.
A lo largo de su historia, el colectivo protagonizó intervenciones públicas memorables: en 1988 irrumpieron totalmente desnudos en la Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad de Chile montados sobre una yegua, proponiendo una parodia crítica a la iconografía ecuestre del conquistador Pedro de Valdivia. El 12 de octubre de 1989, en la sede de la Comisión Chilena de Derechos Humanos, bailaron descalzos la «cueca sola» sobre un mapa de América Latina cubierto por vidrios de botellas de Coca-Cola junto a madres, esposas e hijas de detenidos desaparecidos. En la obra Las dos Fridas se entrelazaron mediante una sonda de transfusión sanguínea, mientras que en Lo que el sida se llevó posaron a la manera de las divas de la cinematografía de Hollywood en plena expansión de la epidemia en la región.
Pese a haber sufrido censura en 1990 al quedar excluidas de una exposición en el Museo Nacional de Bellas Artes de Chile, en enero de este mismo año esa emblemática institución santiaguina inauguró Desbocadas, la primera gran retrospectiva dedicada a su trabajo. En la actualidad, las obras del colectivo integran las colecciones permanentes de espacios de prestigio internacional como el Museo Reina Sofía de Madrid, el MoMA de Nueva York y el MALBA en Buenos Aires, habiendo recibido también en 2019 una destacada muestra antológica en la Fundación Proa. Tras el fallecimiento de Lemebel en 2015, Casas continuó de manera ininterrumpida su producción como escritor y performer, publicando obras literarias como Sodoma mía, Yo, yegua, Partitura, La noche boca abajo e Itos de frontera.
