
Bullrich indicó que «la Policía Federal la mandamos desde el Gobierno nacional» porque «estaba todo trabado». «La salida fue llevar los autos en una cápsula que no tuviera ningún tipo de peligro y llevarlos a la Embajada rápidamente para cumplir con el hecho de que esos autos no fuesen secuestrados», destacó.
«Yo llamé al Gobierno porteño y le di esta salida», sostuvo, porque era «toda una situación que había que sacarla de escena». «Se recibió una nota bastante fuerte de la Embajada rusa, la Cancillería la contestó y creo que ya después pudimos hablar con más tranquilidad», consideró.
Sin embargo, destacó que «hay antecedentes en todos los países del mundo» que indican que los diplomáticos «tienen que cumplir las leyes básicas de un país». «Quizás podrían haber estado un poquito más abiertos los funcionarios de la Embajada, pero el auto, de acuerdo a la Convención de Viena, es un lugar no revisable», recordó.
La ministra añadió que toda la situación fue analizada junto al canciller Gerardo Werthein «desde una mirada más geoestratégica» porque «para nosotros era un tema que iba más allá del control de alcoholemia». «Estamos sensibles con lo que está pasando con el gendarme (Nahuel) Gallo y nuestra embajada en Venezuela y no queríamos que apareciéramos nosotros como no respetando la Convención de Viena», explicó.
En cuanto al accionar de los agentes de tránsito, sostuvo que «pararon un auto e hicieron lo que tenían que hacer sin conocer, quizás, estos aspectos que para nosotros en estos días son de enorme sensibilidad». «A los agentes de tránsito no se los puede culpar de nada más que de cumplir con su tarea», afirmó.
«Una vez que se para un auto, se hace el procedimiento. No sé si habrán visto que era una chapa diplomática, eso uno no lo puede evaluar, pero no se puede culpar al agente de tránsito por hacer un control de alcoholemia porque era la obligación. Una vez que paran el auto, ya el procedimiento está en marcha y no pueden no realizarlo», señaló.
«El ideal en esa circunstancia es poder llevar adelante el control. Eso es lo que yo creo que debe de haber pasado en otras circunstancias, que quizás uno no se entera porque admiten el procedimiento. Pero claro, al pedirle que se baje o querer revisar el automóvil, ahí se genera esta contradicción», concluyó.


