
Seis meses después de la devastadora inundación del 7 de marzo, la empresa Aguas Bonaerenses S.A. (ABSA) continúa con las obras de reconstrucción de la infraestructura hídrica y cloacal en el barrio Stella Maris, uno de los epicentros de la catástrofe. La reposición de más de un kilómetro de cañerías dañadas es clave para la normalización de los servicios y la recuperación del sector.
La Cicatriz del 7 de Marzo: Una Reconstrucción Lenta, pero Necesaria
El 7 de marzo de 2025 quedó grabado como una de las fechas más trágicas en la historia reciente de Bahía Blanca. La ciudad fue azotada por un evento climático sin precedentes, que dejó un saldo de víctimas fatales, miles de evacuados y daños materiales incalculables, producto de casi 400 milímetros de precipitación en pocas horas, un volumen que supera el promedio anual.
El barrio Stella Maris fue uno de los sectores que sufrió el impacto más brutal. La fuerza descontrolada del agua de escorrentía superficial transformó calles enteras en caudalosos arroyos, generando profundas zanjas, «cráteres» y socavando los cimientos de numerosas viviendas. Esta destrucción afectó de manera crítica las redes subterráneas, dejando tramos completos de la infraestructura de agua y saneamiento inutilizables o, en el peor de los casos, completamente arrasados.
Ante la magnitud del desastre, la reposición de servicios esenciales es la columna vertebral de la reconstrucción comunitaria, y la labor de ABSA se centra en subsanar estas fallas estructurales.
Detalle de las Obras: Más de 1200 Metros de Nueva Infraestructura
Desde hace semanas, los equipos de ABSA trabajan en frentes clave dentro del barrio para reemplazar las cañerías que colapsaron tras la inundación. La prestataria informó sobre avances significativos, concentrando la labor en la reposición de la red de agua potable y la reconstrucción del sistema cloacal:
- Red de Agua Potable: Se ha completado la instalación de 1230 metros de cañerías nuevas de agua. Estas obras no solo reponen el servicio, sino que buscan dotar a la red de una mayor robustez. Específicamente, los trabajos en la red de agua se concentran en las arterias Paroissien (entre Rojas y El Caldén) y Cristo Redentor (entre Cramer y Paroissien). Como resultado directo de esta tarea, se ejecutaron 36 desempalmes de red y se concretaron 71 nuevas conexiones domiciliarias, un número que refleja la severidad del daño en las acometidas particulares.
- Red Cloacal: La fuerza del agua también comprometió gravemente el saneamiento. En este frente, ABSA reconstruyó parte de la red cloacal sobre la calle Cramer (entre El Caldén y Marechal), reponiendo 120 metros de cañería de 160 milímetros de diámetro. Además, se efectuaron 12 nuevas conexiones a la red de desagües cloacales y se repararon tres bocas de registro (cámaras de inspección), fundamentales para el mantenimiento y la operación del sistema.
El Impacto en la Vida de los Vecinos
La reactivación de las obras trae un respiro de esperanza a los vecinos, quienes han convivido durante meses con la incertidumbre y las dificultades logísticas derivadas de la destrucción de la infraestructura. El daño en las calles y la falta de servicios adecuados mantuvieron al barrio en un estado de emergencia prolongada.
La finalización de estos trabajos no es simplemente una mejora técnica; representa un paso esencial para la recuperación de la calidad de vida de las familias afectadas, permitiendo una mayor estabilidad en el servicio de agua potable y resolviendo los problemas sanitarios que genera el colapso cloacal.
ABSA ha señalado que estas tareas forman parte de un plan integral de reconstrucción de la infraestructura de la ciudad, incluyendo obras similares en otros sectores damnificados, como Los Nogales en San Miguel. El objetivo, aseguran desde la prestataria, es sostener la mejora del servicio en el área de concesión, pero el desafío es enorme y requiere de la continuidad de las inversiones para afrontar futuros eventos climáticos extremos.
