ActualidadSociedadTurismo

Récord histórico: Península Valdés recibe a más de 2.100 ballenas francas, consolidándose como santuario global

La Península Valdés, uno de los santuarios de vida marina más importantes del planeta, ha alcanzado un hito histórico. El censo más reciente ha registrado la presencia de 2.110 ejemplares de ballena franca austral, un récord que supera los registros de 2018 y que confirma la robusta recuperación de esta especie. La cifra incluye 82 crías, un dato alentador que subraya el éxito de las políticas de conservación en la zona.

El biólogo marino e investigador del CESIMAR-CENPAT, Mariano Coscarella, explicó que este crecimiento poblacional no es casualidad. La población de ballenas viene en aumento constante desde la década de 1980, una tendencia que se observa con mayor rapidez desde el año 2000. Este crecimiento sostenido explica por qué las ballenas están reapareciendo en zonas costeras donde no se las veía desde los tiempos de la caza, como Necochea, Mar del Plata y Uruguay.


 

Un hábitat seguro y un motor de investigación

 

Los censos anuales, fundamentales para monitorear la población, son posibles gracias al financiamiento de los operadores turísticos de Puerto Pirámides. Su interés en la conservación de estos animales no solo beneficia al ecosistema, sino que también enriquece la experiencia de los miles de turistas que visitan la zona cada año.

La temporada de avistaje en la Península Valdés se extiende de mayo a diciembre, con el pico de actividad entre agosto y septiembre. Es durante este periodo que las ballenas eligen las tranquilas aguas de la región para reproducirse y parir. Coscarella precisó que los cetáceos prefieren las zonas con menor oleaje, un entorno ideal para la crianza de sus ballenatos.


 

El misterio de las crías albinas y la migración

 

Una de las particularidades de la población de ballenas de Valdés es el nacimiento de crías de color blanco, un fenómeno que se presenta en aproximadamente el 5% de los ballenatos. «Este año contamos alrededor de 15. Con el tiempo su piel se va tornando gris, pero son un atractivo especial para quienes los avistan», comentó el investigador.

Finalizada la temporada de reproducción, las ballenas emprenden una migración hacia zonas de alimentación en el Atlántico sudoccidental. Gracias a un proyecto de rastreo satelital iniciado en 2014, los científicos han podido registrar los viajes de estos cetáceos, demostrando que se desplazan hacia áreas cercanas a Brasil, las islas Georgias y otras regiones más al sur. Este conocimiento contribuye a entender mejor los patrones de comportamiento de la especie y a fortalecer las estrategias de conservación a nivel regional e internacional.

Cerrar
Cerrar