

El primer ministro canadiense, Justin Trudeau, citó información de inteligencia para acusar a Irán.
“Desde 2015 he luchado por este país, por ustedes, para fortalecer y hacer crecer la clase media”, agregó en su discurso en la capital Ottawa.
Su programa y su atractivo personal sedujeron a un electorado que volvió a dar la victoria a los liberales en 2019 y en las elecciones anticipadas de septiembre de 2021, pero sin la mayoría suficiente para gobernar en solitario.
Por qué renunció Justin Trudeau en Canadá
Las peticiones para que deje el cargo habían aumentado desde el pasado diciembre, cuando Trudeau intentó destituir a la ministra de Finanzas y viceprimera ministra Chrystia Freeland, una de sus aliadas más cercanas, después de que esta se opusiera a sus propuestas de aumentar el gasto. Freeland renunció, debilitando aún más la posición del jefe de Gobierno.
La ministra saliente escribió en ese momento una carta acusando a Trudeau de “trucos políticos” en lugar de centrarse en lo que era mejor para el país.
Trudeau, de 53 años, había podido esquivar hasta entonces las presión política de los legisladores liberales preocupados por las encuestas. Sin embargo, en las últimas semanas, al menos dos docenas de diputados y varias agrupaciones regionales del partido, entre ellas las de Canadá Atlántico, Quebec y Ontario, habían pedido su dimisión.
A la crisis en el seno del Gobierno de Trudeau se había unido la humillación por parte de Trump, que se refería a él como “gobernador” del “Gran Estado de Canadá”, como si fuese parte de Estados Unidos. Trump amenazó a su vecino del norte con imponerle aranceles del 25% a todas las importaciones si no detenía el paso de drogas e inmigrantes a través de su frontera, tras lo cual Trudeau viajó con urgencia a Mar-a-Lago, la mansión del republicano en Palm Beach (Florida), para tratar de encauzar la situación. Estados Unidos es el destino de tres cuartas partes de las exportaciones canadienses.
Como otros países occidentales, Canadá dedicó una enorme cantidad de gasto público a combatir los efectos de la pandemia, engordando el déficit y la deuda. Sin embargo, la fuerte subida de precios de los últimos años, también un fenómeno global, erosionó su popularidad, golpeada especialmente por el recalentamiento del mercado inmobiliario, sometido a presión por la llegada masiva de inmigrantes. El Gobierno de Trudeau impuso restricciones a la compra de vivienda por parte de extranjeros, pero eso no sirvió para resolver el problema.
