
Tras diez días en el espacio y un histórico sobrevuelo lunar, la cápsula Orión amerizó en el océano Pacífico. Los cuatro astronautas regresaron en perfecto estado de salud, marcando el fin de la primera misión tripulada del programa que busca el regreso definitivo al satélite natural.
La era de la exploración lunar profunda ha dado un paso decisivo este viernes 10 de abril. La cápsula Orión, corazón de la misión Artemis II de la NASA, descendió de manera controlada en las aguas del océano Pacífico, frente a la costa de San Diego, California. El amerizaje puso fin a una travesía de diez días que devolvió a los seres humanos a las proximidades de la Luna por primera vez desde el cierre del programa Apolo en 1972.
Welcome home Reid, Victor, Christina, and Jeremy! 🫶
The Artemis II astronauts have splashed down at 8:07pm ET (0007 UTC April 11), bringing their historic 10-day mission around the Moon to an end. pic.twitter.com/1yjAgHEOYl
— NASA (@NASA) April 11, 2026
Una reentrada de fuego y precisión
El regreso a la atmósfera terrestre fue una de las fases más críticas de la misión. La cápsula Orión ingresó a velocidades extremas, cercanas a los 40.000 kilómetros por hora, enfrentando temperaturas de fricción que alcanzaron los 1.500 grados Celsius. Durante este proceso, se produjo un «apagón de comunicaciones» de seis minutos, un fenómeno esperado debido a la formación de plasma incandescente alrededor de la nave.
Tras superar la barrera térmica, un complejo sistema de paracaídas de frenado y principales se desplegó con exactitud, reduciendo la velocidad de la nave hasta su impacto suave en el agua. El operativo de recuperación, ejecutado conjuntamente por la NASA y la Armada de Estados Unidos, se activó de inmediato para asegurar el bienestar de la tripulación.

«Selfies» y sonrisas en el rescate
Una hora y 19 minutos después del impacto, Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen fueron extraídos de la cápsula y trasladados en helicóptero al buque USS John P. Murtha. Liliana Villarreal, directora de aterrizaje y recuperación, destacó el excelente estado anímico de los astronautas: «Los médicos entraron a la cápsula y los astronautas ya estaban fuera de sus asientos, muy felices e incluso sacándose selfies».
El informe médico preliminar confirmó que los cuatro tripulantes se encuentran en óptimas condiciones físicas. La alegría en el centro de control fue absoluta, celebrando el éxito de un operativo que Villarreal calificó como «asombroso».
El legado de Artemis II
Lanzada el pasado 1 de abril desde el Centro Espacial Kennedy a bordo del megacohete SLS, esta misión tuvo como objetivo validar los sistemas de soporte vital, navegación y comunicación en un entorno real de espacio profundo. La tripulación no solo sobrevivió a la radiación y el aislamiento, sino que recopiló datos cruciales para la próxima etapa del programa.
Con el éxito de Artemis II, la NASA queda a un paso de Artemis III, la misión que intentará llevar nuevamente a una mujer y a un hombre a la superficie lunar. Este hito no solo representa un logro técnico, sino el inicio formal de una presencia humana sostenible en la Luna, funcionando como trampolín para futuras expediciones hacia Marte.
