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Robert Duvall y Luciana Pedraza: la historia de amor que unió a Hollywood con el Norte argentino

Tras el fallecimiento del legendario actor a los 95 años, cobra relevancia la figura de su esposa salteña. Una relación de tres décadas que nació en una calle porteña y se consolidó entre el tango, el cine y la filantropía.

La muerte de Robert Duvall, uno de los pilares fundamentales de la historia del cine, ha dejado un vacío inmenso en la industria de Hollywood. Sin embargo, detrás del brillo de su Oscar y de personajes icónicos como Tom Hagen en El Padrino, existía una historia de amor profunda y discreta que lo vinculaba estrechamente con la Argentina. La protagonista de ese vínculo es Luciana Pedraza, la mujer nacida en Salta que lo acompañó incondicionalmente durante los últimos 30 años de su vida.

La noticia del deceso del actor, ocurrido en su rancho de Virginia, fue confirmada por la propia Pedraza a través de un emotivo mensaje. «Bob falleció en paz en su hogar, rodeado de amor y consuelo», escribió la argentina, cerrando así un capítulo que comenzó de manera casi accidental en las calles de Buenos Aires hace tres décadas.


Un encuentro de película en la vereda porteña

La historia entre ambos comenzó en 1996. Robert Duvall se encontraba en Argentina por motivos laborales cuando, al salir a comprar flores, se cruzó con Luciana en una vereda de la ciudad. Ella, una joven licenciada en Economía de 24 años nacida en Salta y criada en Jujuy, no tenía relación alguna con el mundo del espectáculo. Él, ya consagrado y con 65 años, quedó cautivado de inmediato.

Fue Luciana quien dio el primer paso al invitarlo a la inauguración de un salón de tango. Lo que comenzó como un encuentro fortuito derivó en una relación sólida que desafió la diferencia de edad y los prejuicios de la industria. Se casaron en una ceremonia íntima a mediados de la década del 2000, estableciendo una dinámica de pareja basada en el bajo perfil y la pasión compartida por el tango, el polo y la vida de campo.

Más allá de la sombra del actor

Pedraza no se limitó a ser la esposa de una estrella. Su influencia en la vida de Duvall fue tal que lo impulsó a profundizar en sus facetas como director. Luciana debutó como actriz en Assassination Tango (2002), un proyecto que Duvall dirigió y protagonizó, nacido de su fascinación por la cultura rioplatense. Más tarde, también participó en Wild Horses (2015), además de incursionar en la producción y dirección.

Juntos crearon la Robert Duvall Children’s Fund, una fundación dedicada a ayudar a familias vulnerables en el norte argentino, demostrando que el vínculo de la pareja con Salta y Jujuy nunca se cortó, a pesar de residir gran parte del tiempo en los Estados Unidos.


El adiós a un gigante

El mensaje de despedida de Luciana Pedraza reflejó la dualidad de vivir con una leyenda. «Para el mundo, fue un actor ganador del Premio de la Academia, un director y un narrador. Para mí, lo era todo», expresó conmovida. La viuda destacó la entrega total de Duvall a sus personajes y agradeció el respeto del público en este momento de privacidad.

Robert Duvall se fue a los 95 años, dejando un legado cinematográfico inolvidable en filmes como Apocalypse Now y Tender Mercies. Pero en Argentina, su recuerdo quedará siempre ligado a esa joven salteña que lo enamoró en una vereda y lo cuidó hasta su último suspiro en la paz de su hogar.

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