
El F-39E Gripen, desarrollado junto a la firma sueca Saab y la local Embraer, marca un hito tecnológico en la región. Con capacidad para duplicar la velocidad del sonido, el modelo garantiza autonomía logística y moderniza la flota de la Fuerza Aérea Brasileña.
En un movimiento estratégico que redefine el equilibrio de poder y la capacidad industrial en América del Sur, el Gobierno de Brasil presentó oficialmente este miércoles el primer caza supersónico ensamblado en su territorio. Se trata del F-39E Gripen, una aeronave de combate de última generación que representa la culminación de un ambicioso proceso de transferencia tecnológica iniciado hace más de una década.
La ceremonia central tuvo lugar en el estado de San Pablo y contó con la presencia del presidente Luiz Inácio Lula da Silva, quien bautizó la aeronave bajo el tradicional protocolo de derramar champán sobre su fuselaje. El acto no fue solo simbólico: tras la presentación, el mandatario sobrevoló la zona escoltado por el nuevo caza, evidenciando la operatividad inmediata del sistema.
Autonomía estratégica y disuasión
El ministro de Defensa, José Múcio, fue contundente al analizar el impacto del proyecto. Según el funcionario, la fabricación local no solo reduce la dependencia de proveedores externos para el mantenimiento y la logística, sino que consolida el poder disuasorio del país. «Este proyecto permite garantizar la soberanía nacional y la seguridad regional con tecnología de punta manejada por manos brasileñas», destacó.
El programa Gripen tiene sus raíces en un acuerdo firmado en 2014 por la Fuerza Aérea Brasileña (FAB) para la adquisición de 36 unidades. Lo disruptivo del contrato fue la cláusula de transferencia de tecnología: de ese total, 15 aeronaves son fabricadas íntegramente en Brasil mediante una alianza entre la sueca Saab y la local Embraer. Este esquema permitió que ingenieros y técnicos brasileños intervinieran directamente en el desarrollo de los sistemas del avión.
Potencia y versatilidad en el aire
El F-39E Gripen llega para reemplazar a los veteranos F-5, que cumplieron servicio durante décadas. A diferencia de sus predecesores, el nuevo caza es una plataforma polivalente capaz de ejecutar misiones de defensa aérea, reconocimiento y ataque a tierra con precisión quirúrgica.
Entre sus especificaciones técnicas destacan:
Velocidad máxima: Puede alcanzar los 2.400 km/h, aproximadamente Mach 2 (el doble de la velocidad del sonido).
Autonomía: Posee una capacidad de vuelo de dos horas y media, ampliable mediante un sistema de reabastecimiento en vuelo.
Tecnología: Equipado con sensores de vanguardia y sistemas de guerra electrónica optimizados para operar en entornos de alta complejidad.
Con este paso, Brasil se posiciona en el selecto grupo de naciones con capacidad para participar en las etapas críticas de producción de aviación de caza, fortaleciendo su industria aeroespacial y proyectando una nueva imagen de liderazgo tecnológico en el continente.
