
Un defensor neozelandés pasó de ser un futbolista anónimo a sumar más de un millón de seguidores en 24 horas, todo gracias a una inesperada campaña digital impulsada por un influencer argentino durante la Copa del Mundo 2026.
Lo que comenzó como un desafío lúdico en redes sociales se transformó en uno de los episodios más curiosos del Mundial 2026. Tim Payne, un defensor de la selección de Nueva Zelanda y jugador del Wellington Phoenix, pasó del anonimato internacional a convertirse en una celebridad digital tras ser seleccionado como objetivo por el influencer argentino Valen Scarsini, conocido en plataformas digitales como “Scarso”.
La consigna propuesta por el creador de contenido era precisa: encontrar al jugador “menos famoso” de todo el torneo y convertirlo en una figura mundial mediante el apoyo masivo de los usuarios. Tras analizar planteles y perfiles, Payne fue el elegido.
A partir de la difusión del reto, la respuesta de la comunidad digital fue inmediata. Miles de usuarios comenzaron a seguir la cuenta del defensor, inundaron sus publicaciones con comentarios en español y crearon contenido original, incluyendo memes y canciones dedicadas al futbolista. Este crecimiento fue exponencial: en apenas un día, Payne pasó de tener aproximadamente 4.700 seguidores a superar el millón.
El impacto de la campaña trascendió las fronteras de Argentina, llamando la atención de medios deportivos internacionales que comenzaron a cubrir el fenómeno. Ante la magnitud de la repercusión, el propio futbolista se mostró sorprendido y agradecido, publicando videos en sus redes sociales donde, en un gesto de complicidad con sus nuevos seguidores, llegó a decir: “Gracias Argentina”.
Este caso no solo destaca por el crecimiento en las redes del deportista, sino que vuelve a poner de manifiesto la capacidad de viralización y organización de la comunidad digital argentina en eventos globales. Mientras Payne continúa su participación en la Copa del Mundo, su nombre se ha consolidado como uno de los más comentados fuera de los campos de juego, convirtiéndose en el protagonista de una historia que combina el azar del fútbol con el poder de las redes sociales.
