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Victoria Villarruel desafía el núcleo económico de Milei y profundiza la fractura en el Gobierno

La vicepresidenta marcó una agenda propia con eje en la «producción nacional» y críticas a la apertura de importaciones. En la Casa Rosada interpretan sus movimientos como el lanzamiento de un proyecto político personal de cara al 2027, en una semana marcada por la conflictividad social y el avance de la reforma laboral.

La interna en la cima del poder libertario ha dejado de ser un rumor de pasillo para convertirse en una guerra abierta de posicionamientos ideológicos. Mientras el presidente Javier Milei concentra sus esfuerzos en la aprobación de la reforma laboral y la consolidación del orden macroeconómico, la vicepresidenta Victoria Villarruel ha comenzado a articular un discurso marcadamente nacionalista que choca de frente con el programa de apertura irrestricta que emana de Balcarce 50.

El mensaje que encendió las alarmas

La tensión alcanzó un nuevo pico tras las declaraciones de Villarruel en sus redes sociales, donde fue tajante: «Sin empleo nacional y sin producción nacional no hay políticas reales de gobierno». Esta definición no es solo una opinión aislada; para los analistas de la Casa Rosada, representa el esbozo de una línea económica propia.

Villarruel ha comenzado a capitalizar un descontento latente en sectores de la industria y el empresariado que ven con temor la competencia con China. Al respecto, la titular del Senado utilizó la figura de Donald Trump para enviar un guiño geopolítico y una advertencia local: «Para Trump primero está Estados Unidos, para mí, primero está la Argentina. La apertura total y libre de las importaciones solo favorece la dependencia de China».

Un escenario de máxima tensión social

Este posicionamiento de la vicepresidenta llega en una semana crítica para la gestión de Milei. El país atravesó el cuarto paro general de la CGT, el cierre con toma de la planta de FATE y episodios de violencia que incluyeron represión frente al Congreso y un ataque con explosivos que dejó heridos a cuatro gendarmes.

En este contexto, el «silencio total» de la tropa digital de Santiago Caputo y de la secretaria general, Karina Milei, resulta elocuente. En el entorno presidencial existe la certeza de que Villarruel es la única figura capaz de drenar votos del electorado duro libertario en 2027, presentándose como una alternativa de «derecha racional y nacionalista» frente al enfoque de servicios y finanzas del mandatario.

La pulseada en el Senado

La desconfianza del Presidente hacia su compañera de fórmula ha escalado al punto de enviar a la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, como una suerte de «interventora» en el Senado para ordenar a los legisladores propios. La relación parece no tener retorno, especialmente luego de que el Ejecutivo acusara a Villarruel de «operar» a favor del peronismo por su vínculo con José Mayans.

La respuesta de la vicepresidenta ante las acusaciones de «traición» en redes sociales fue lapidaria: «No robo. No hago negocios con el Estado. No cometo delitos». Un dardo directo en medio de las investigaciones por desvío de fondos en la Agencia Nacional de Discapacidad que salpican a la gestión nacional.

El próximo domingo, cuando Milei hable ante la Asamblea Legislativa, todas las miradas estarán puestas en el estrado. La foto oficial mostrará a un equipo, pero el trasfondo revela un tablero político donde la carrera por el 2027 ya ha comenzado.

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