
El grave episodio ocurrió este martes por la mañana en la intersección de Bernardo de Irigoyen y Uriburu. Dos residentes que intentaban evitar que el oleaje de los vehículos ingresara agua a sus viviendas fueron apuntados con una pistola por un automovilista que circulaba a contramano.
En el marco de las intensas precipitaciones que provocaron anegamientos en diversos sectores de Punta Alta, un hecho de violencia extrema se registró durante la mañana del martes. Lo que comenzó como una medida de prevención comunitaria ante el avance del agua terminó en una situación de riesgo de vida cuando un conductor, molesto por un corte de calle improvisado, esgrimió un arma de fuego contra dos vecinos.
El incidente tuvo lugar alrededor de las 8:30 en la esquina de Bernardo de Irigoyen y Uriburu. En ese momento, dos hombres identificados como Federico y un vecino lindero se encontraban realizando tareas de limpieza en las bocas de tormenta para facilitar el drenaje y habían señalizado la interrupción del tránsito para proteger sus propiedades del efecto «ola» que generan los rodados al pasar.
El relato de la agresión
Según narró Federico en declaraciones a Radio Rosales, la tensión escaló cuando un automóvil Renault Symbol de color gris apareció circulando en sentido contrario por calle Irigoyen al 1100. Al llegar al punto donde se encontraban los vecinos, estos le solicitaron de manera cordial que detuviera su marcha o regresara por donde vino para evitar que el movimiento del agua inundara sus hogares.
La respuesta del automovilista fue inmediata y desproporcionada. Tras una breve discusión, el sujeto abrió la guantera del vehículo, extrajo un arma de fuego y apuntó directamente a los dos residentes. «Amagó a bajar pero se quedó adentro y nos apuntó. En ese momento empezamos a discutir porque dijimos ‘este nos caga a tiros'», relató el damnificado al portal El Rosalenio.
El desenlace y el contexto local
Pese a la amenaza directa, los vecinos mantuvieron su postura, lo que llevó al conductor a realizar una maniobra brusca. Tras dar marcha atrás unos metros, el agresor aceleró a fondo y atravesó el sector inundado a gran velocidad, ignorando las advertencias y generando el oleaje que los vecinos intentaban prevenir.
Este hecho no es aislado en cuanto al malestar social que generan las inundaciones en la vecina localidad, aunque sí destaca por el nivel de violencia armada empleado. Durante la jornada del martes, fueron varios los puntos de Punta Alta donde los propios habitantes decidieron cortar el tránsito de forma autónoma ante la falta de presencia municipal o policial para ordenar la circulación en calles críticas, buscando resguardar el interior de sus viviendas del impacto del tránsito vehicular.
