
La llegada de Kristalina Georgieva pone el foco en la dificultad del Gobierno para cumplir la meta fiscal, la estrategia de financiamiento y las reformas estructurales exigidas para fin de año.
La inminente visita a la Argentina de la titular del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva, vuelve a poner bajo la lupa el estado del acuerdo (EFF 2025) y los próximos desafíos económicos del país. La agenda de la funcionaria, que incluye una recorrida por Vaca Muerta, buscará apuntalar la tercera revisión del programa en un contexto de máxima tensión para las reservas y las cuentas públicas.
El principal punto de alerta radica en el plano fiscal. En junio, el Gobierno registró un déficit primario de $696.843 millones, impidiendo cumplir la meta del primer semestre por una diferencia de casi $574.000 millones, incluso luego de que el organismo flexibilizara los objetivos. De cara a diciembre, el panorama es aún más complejo: el Tesoro necesita acumular $10 billones adicionales para alcanzar el superávit exigido, una cifra que proyecta un escenario de incumplimiento casi seguro según estimaciones históricas.
Diferencias en la estrategia de la deuda
El informe revela, además, una divergencia clave entre la visión del FMI y el equipo económico que lidera Luis Caputo respecto al financiamiento. Mientras el Fondo proyecta y exige que la Argentina vuelva a emitir deuda en los mercados internacionales (USD 1.433 millones adicionales para 2026 y USD 8.000 millones para 2027), el Gobierno no prevé nuevas colocaciones en moneda extranjera para el próximo año.
La estrategia del Palacio de Hacienda busca enviar una señal de solvencia de «no necesitar al mercado» para forzar una baja del Riesgo País, mientras que el organismo advierte que seguir tomando deuda senior (como la del Banco Mundial o el BID) podría entorpecer la futura relación con los acreedores privados.
Las reformas exigidas y los próximos vencimientos
Como parte de los compromisos, el Ejecutivo deberá presentar hacia fines de 2026 una serie de reformas estructurales clave:
Reforma tributaria: Incluye la eliminación de exenciones, la baja del piso de Ganancias para alcanzar al 20% de la población y el reemplazo de Ingresos Brutos por un «Súper IVA» provincial.
Carta Orgánica del BCRA: Modificaciones para garantizar una mayor independencia de la entidad.
Control fiscal y lavado de dinero: Creación de un registro de riesgos para grandes contribuyentes y aplicación de normas internacionales prioritarias.
Todo este escenario se enmarca en un exigente cronograma de vencimientos. Entre el segundo semestre de 2026 y el año 2029, los desembolsos esperados por parte del FMI apenas alcanzarán para cubrir el 60% de los intereses de la propia deuda, dejando un margen sumamente estrecho para las finanzas nacionales.
