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18-D en Bahía Blanca: miles de trabajadores coparon el centro contra la reforma laboral

En una jornada marcada por la masividad y la unidad sindical, cerca de 7 mil trabajadores se movilizaron en Bahía Blanca para rechazar la reforma laboral impulsada por el Gobierno nacional. La protesta coincidió con la confirmación de que el oficialismo no reunió los votos necesarios en el Senado, lo que postergó el debate para el próximo año.

El 18 de diciembre quedó marcado en Bahía Blanca por una movilización multitudinaria del movimiento obrero, que tuvo como eje el rechazo a la reforma laboral impulsada por el gobierno de Javier Milei y a las políticas económicas que, según los gremios, profundizan la precarización del empleo y benefician a sectores concentrados de poder.

Mientras a nivel nacional se conocía que el oficialismo no logró reunir los votos necesarios en el Senado, lo que obligará a postergar el tratamiento de la iniciativa para el próximo año, en las calles bahienses la respuesta fue inmediata: unas 7 mil personas se congregaron en el centro de la ciudad para expresar su rechazo a lo que definieron como una “modernización encubierta” que implica una flexibilización laboral regresiva.

Una marcha que rodeó el corazón de la ciudad

La manifestación se extendió a lo largo de cinco cuadras en torno a la Plaza Rivadavia, epicentro histórico, político y comercial de Bahía Blanca. Tras recorrer el eje comercial principal, las columnas sindicales terminaron confluyendo en los extremos de la plaza, una imagen que los propios dirigentes gremiales destacaron como una muestra del volumen de la convocatoria.

La protesta contó con una fuerte presencia de gremios nucleados en la CGT, a los que se sumaron sectores de la CTA, que marcharon bajo la consigna de Asamblea Abierta y lograron ocupar más de una cuadra completa, aportando volumen y diversidad al reclamo.

Un “momento bisagra” para el movimiento obrero

Desde los distintos sindicatos coincidieron en señalar la jornada como un punto de inflexión. Carlos Boer, secretario general de la UOCRA, fue uno de los dirigentes que puso palabras a ese clima:

“Es un antes y un después para la CGT esta jornada. Si no cambian estas medidas económicas y esta reforma mal llamada modernización laboral, seguramente se intensificarán las medidas. Nosotros agotamos todas las instancias de diálogo; incluso los propios compañeros nos dicen tibios por apostar siempre al diálogo”.

El planteo refleja una lectura compartida dentro del sindicalismo: la percepción de que las políticas económicas actuales avanzan sin contemplar el impacto en el empleo, la industria y las condiciones laborales, en un contexto donde —según señalaron— se multiplican los cierres de empresas y la pérdida de puestos de trabajo.

Unidad sindical frente a un escenario común

Durante la conferencia de prensa previa a la marcha, Roberto Arcángel, referente del sindicato de Camioneros, subrayó la importancia de la cohesión gremial:

“En la CGT siempre hay diferencias por la idiosincrasia de cada gremio y porque cada uno vive realidades distintas, pero este tipo de leyes nos afectan a todos. Por eso la esencia hoy es la unidad. El movimiento obrero está mostrando que va a luchar”.

En la misma línea, Raúl Oviedo, integrante del triunvirato que conduce la CGT Regional Bahía Blanca y secretario general de la Asociación de Empleados de Comercio (AEC), apuntó directamente al enfoque del Gobierno nacional:

“Queremos escuchar que haya más producción. Pueden hablar de modernización, pero lo importante es producir. Todos los días hay cierre de empresas. El gobierno está poniendo el carro delante del caballo”.

La movilización y el recorrido final

Finalizada la conferencia ante los medios, la columna principal de la CGT inició la marcha que avanzó por calle Belgrano, dobló en San Martín, continuó hasta Sarmiento y concluyó frente al edificio del Honorable Concejo Deliberante, donde se realizó el cierre simbólico de la jornada.

Desde la organización destacaron que la decisión de movilizar en Bahía Blanca respondió a la necesidad de canalizar el reclamo local:

“Sabíamos que iba a haber mucha gente. Por eso decidimos estar en Bahía. Hay compañeros que viajaron a Buenos Aires, pero no todos pueden hacerlo. Bahía tenía que movilizar”.

La jornada del 18-D dejó así una postal contundente del movimiento obrero bahiense, que volvió a ocupar el centro de la ciudad para marcar su posición frente a una reforma que, al menos por ahora, quedó frenada en el Congreso, pero que promete seguir siendo eje de conflicto en el próximo año.

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