
La reconocida activista ambiental Erin Brockovich se sumó de manera activa a la resistencia global frente a la acelerada expansión de los centros de datos de inteligencia artificial (IA). A sus 65 años, la ecologista que inspiró la famosa película de Hollywood lanzó la plataforma en línea Brockovich Data Center, una iniciativa orientada a mapear y recopilar información sobre la planificación de estos complejos tecnológicos en todo el territorio de Estados Unidos.
El sitio web, que comenzó a operar en abril de 2026, busca ofrecer transparencia a los ciudadanos frente a la carrera de las grandes compañías tecnológicas por ampliar sus infraestructuras en la nube y de IA. Según la activista, el mapa revela patrones de crecimiento desmedido, conflicto e incertidumbre en zonas donde los residentes locales suelen ser los últimos en enterarse de los proyectos.
Las razones del rechazo comunitario
A pesar de que los centros de datos forman parte de la infraestructura digital desde hace décadas, los nuevos modelos de IA demandan una capacidad de procesamiento infinitamente mayor. Los principales cuestionamientos de los grupos ecologistas se centran en los siguientes factores:
Consumo de recursos: De acuerdo con datos de la ONG Algorithmwatch, una sola instalación de este tipo puede consumir tanta energía como una ciudad pequeña. En regiones de la India, la refrigeración de estos equipos ha generado crisis de escasez hídrica, limitando el acceso al agua de los vecinos a pocas horas por día.
Impacto ambiental y residencial: El acelerado desgaste del hardware produce toneladas de residuos electrónicos anuales. Asimismo, los habitantes de las zonas linderas denuncian una constante contaminación acústica que altera la vida urbana y la fauna.
Escaso beneficio económico local: Aunque los inversores desembolsan miles de millones de dólares y las estructuras ocupan decenas de miles de metros cuadrados, apenas generan empleo directo, requiriendo generalmente dotaciones de menos de 100 trabajadores.
El panorama global y las medidas de fuerza
Estados Unidos lidera el mercado global con cerca de 5.400 complejos, seguido por Alemania, Reino Unido y China. El crecimiento proyectado apunta ahora hacia áreas rurales de Asia Oriental y naciones de Medio Oriente como los Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudita y Qatar.
Frente a este avance, la plataforma de Brockovich registra diversas moratorias impulsadas en estados norteamericanos como Texas, Florida, Pensilvania y Carolina del Norte para equiparar la planificación estatal con la velocidad de las obras. Sin embargo, los resultados son dispares: en Maine, la gobernadora Janet Mills vetó recientemente una ley que pretendía suspender los proyectos que superaran los 20 megavatios de potencia.
En el resto del mundo, la tensión social sigue en aumento. Mientras que en Chile las organizaciones ambientales lograron frenar un centro de datos de IA en 2024 y en Brasil se organiza la resistencia en la región noreste, en Europa se registran cambios de estrategia corporativa. En Alemania, la firma estadounidense Edgeconnex canceló la construcción de una central energética a gas para abastecer un complejo informático tras constatar el rechazo del ayuntamiento y de la población local.
