
La petrolera estatal YPF dio un revés a las expectativas de desarrollo energético al confirmar la cancelación del proyecto de construcción de una megaplanta de Gas Natural Licuado (GNL). La iniciativa, que había generado fuertes controversias tras la decisión del presidente Javier Milei de trasladarla de Bahía Blanca a Punta Colorada (Río Negro) por diferencias políticas con el gobernador Axel Kicillof, finalmente no se concretará como una planta terrestre.
El presidente de YPF, Horacio Marín, admitió públicamente que la empresa no logró conseguir los socios necesarios para llevar adelante la construcción de la planta. En un cambio de estrategia, YPF ahora apostará por la instalación de buques de licuefacción en la costa argentina como vía para exportar el gas de Vaca Muerta. Esta alternativa implica una inversión considerablemente menor a los estimados 50 mil millones de dólares que demandaba la planta en tierra.
Esta decisión se toma a menos de un año del anuncio del polémico cambio de ubicación a Río Negro y tras la salida de la malaya Petronas del proyecto. Las expectativas de que Shell se sumara como socio, impulsadas por el gobierno de Milei, no se materializaron.
La cancelación del proyecto revive las críticas expresadas en julio de 2024 por el Intendente de Bahía Blanca, Federico Susbielles. En aquel momento, tras el anuncio del traslado a Río Negro, Susbielles lamentó una decisión que consideró más política que técnica, recordando que Bahía Blanca había sido elegida en 2022 y había «sobrecumplido» con todos los pedidos de YPF y Petronas durante siete años de trabajo conjunto.
Susbielles advirtió entonces sobre las potenciales demoras y los costos adicionales significativos que implicaría desarrollar toda la infraestructura necesaria (puerto, caminos, viviendas, servicios) en Punta Colorada, una zona sin la experiencia ni la infraestructura existente en Bahía Blanca para este tipo de operaciones. «Si hoy hay un buque para realizar esta operatoria (de exportación de gas) en Argentina, en Bahía Blanca lo único que tiene que hacer es pedir el giro de buque y empezar a operar», había remarcado el intendente, subrayando la preparación de su distrito.

Con la confirmación de la cancelación de la planta terrestre, la frase de Susbielles «El tiempo dirá si esto es solo un daño a Bahía Blanca o para todos los argentinos» cobra nueva relevancia, ante la incertidumbre sobre la eficiencia y los plazos de la nueva estrategia basada en buques de licuefacción. El intendente también había señalado la pérdida para Bahía Blanca de miles de puestos de trabajo y la oportunidad de mejorar su infraestructura.
Horacio Marín explicó que la apuesta por los buques de licuefacción («near floating NLG») se basa en acuerdos con otras empresas, siendo el más avanzado el proyecto de PAE y Golar en el Golfo San Matías, al que YPF se sumó. También mencionó preacuerdos con Shell y ENI para instalar buques en las zonas de Punta Colorada y otra ubicación costera, respectivamente. Marín destacó la mayor eficiencia y los tiempos de implementación más rápidos de esta modalidad «llave en mano».
