
La reciente condena a Cristina Fernández de Kirchner ha provocado un sismo en el interior del peronismo, redefiniendo alianzas y marcando un claro giro hacia la radicalización en algunos de sus sectores más influyentes. Emilio Pérsico, líder del Movimiento Evita, ha emergido como una figura clave en este nuevo escenario, instalando la palabra «resistencia» en la última reunión del Partido Justicialista y buscando una confluencia estratégica con La Cámpora y el espacio de Juan Grabois. Esta postura contrasta abiertamente con la moderación que proponen el Frente Renovador de Sergio Massa y el entorno del gobernador Axel Kicillof, evidenciando las profundas divisiones en el seno del movimiento.
Desde la ruptura de la relación entre Cristina Kirchner y Axel Kicillof, el Movimiento Evita había intentado mantener un difícil equilibrio entre ambos polos del peronismo. Sin embargo, el fallo judicial contra la expresidenta, que muchos interpretan como una «proscripción», ha cambiado drásticamente las coordenadas políticas. Pérsico, en un movimiento que sorprendió a varios, se «amigó» con Cristina Kirchner y se acercó a la histórica sede de Matheu del PJ, donde dejó en claro su nueva posición y el nivel de su compromiso con la expresidenta.
La radicalización de la postura de Pérsico es notoria. Varios dirigentes peronistas que compartieron espacio con él en la sede del PJ confirmaron a LPO que el líder del Evita repetía una frase impactante: «La pradera está seca, es hora de incendiarla». Esta metáfora, cargada de una fuerte connotación política, sugiere un llamado a la acción directa y a una confrontación más dura frente al actual panorama. Según uno de los dirigentes peronistas que dialogó con Pérsico, este cree firmemente que La Cámpora también se radicalizará, y que confluirá con Grabois y la izquierda representada por figuras como Myriam Bregman. La apuesta de Pérsico es sumar al Movimiento Evita a este «polo» de resistencia, buscando fortalecer un frente de oposición más intransigente.
Esta estrategia, sin embargo, no es compartida por todos dentro del peronismo. Como ya había revelado LPO, en la cumbre del PJ que reunió a diversos sectores alejados de la orgánica partidaria, Sergio Massa cruzó la idea de Juan Grabois de llamar a la abstención en las próximas elecciones. El excandidato presidencial abogó por la conformación de un «gran frente peronista» y no comparte la visión de una radicalización hacia la izquierda como respuesta al fallo contra Cristina. Esta divergencia marca una de las principales fracturas internas sobre cómo enfrentar el futuro político del país.
No obstante, la nueva sintonía entre Pérsico y Cristina Kirchner ya se vislumbra en figuras clave. Mariel Fernández, intendenta de Moreno y referente del Movimiento Evita, además de ser apadrinada por Máximo Kirchner, se ha convertido en uno de los puentes de esta reconciliación. Su pronunciamiento público contra el desdoblamiento de las elecciones bonaerenses impulsado por Kicillof fue un claro gesto de alineamiento.
Otro vínculo importante es el diputado Leonardo Grosso, también dirigente del Evita. Su presencia junto a Cristina Kirchner en el acto conmemorativo de los fusilamientos de José León Suárez no pasó desapercibida en la provincia de Buenos Aires. Este gesto, que lo ubica en una posición de disputa con el ministro bonaerense Gabriel Katopodis por el municipio de San Martín, refuerza la imagen de un Movimiento Evita más cercano a las posturas kirchneristas.
Un importante dirigente de La Cámpora, en diálogo con LPO, analizó que el acercamiento del Movimiento Evita a Cristina responde a una profunda necesidad de «recuperar su identidad». Este análisis crítico sugiere que «la reacción del Evita al gobierno de Milei fue quedarse quieto», y se señala que «ningún dirigente de ese espacio enfrentó causas por comedores truchos o manejo de planes», lo que podría interpretarse como una falta de confrontación que ahora se busca revertir.
En este nuevo escenario, Emilio Pérsico se posiciona como uno de los dirigentes más activos en la incipiente «resistencia» que el kirchnerismo impulsa ante lo que considera la «proscripción» de Cristina. Un dirigente del Movimiento Evita confirmó a LPO la participación activa de su espacio en la organización de la «gran marcha del miércoles», proyectada para ser una de las movilizaciones más importantes de los últimos tiempos en Argentina. «Estamos hablando con gobernadores, intendentes, sindicatos. Creemos que será muy grande», afirmó, anticipando una movilización masiva que buscará expresar el descontento y la demanda de justicia.
