
El diputado Miguel Ángel Pichetto y el director de Comunicación Digital del gobierno de La Libertad Avanza, Juan Pablo Carreira (conocido en redes como Juan Doe), se cruzaron con dureza en redes sociales en medio de la crisis que golpea a la industria textil.
Desde su cuenta de X, Pichetto advirtió sobre el deterioro del sector a raíz de “la proliferación de productos chinos que ingresan a través de importadores o de plataformas como Shein”. En esa línea, interpeló a las organizaciones del rubro: “Nos tenemos que preguntar qué están esperando las cámaras y los sindicatos para hacerse escuchar”, lanzó.
La réplica no tardó en llegar. Doe, funcionario y además uno de los tuiteros más activos del oficialismo, contestó con un mensaje cargado de ironía y desdén: “Pichetto está enojadísimo porque los argentinos dejaron de pagar 300 veces más por la ropa de mierda que fabricaban los empresaurios amigos suyos. Andate a cagar, viejo gagá”.
El intercambio concluyó con un nuevo posteo del legislador, que volvió sobre el costo social de la apertura importadora: “¿Cuando la gente se quede sin trabajo y ande deambulando por la calle, Shein les va a dar laburo?”, retrucó.

La industria textil argentina atraviesa uno de esos ciclos de turbulencia que cada tanto sacuden al sector y que, esta vez, se explican por un cóctel de factores: la caída del consumo masivo, la apertura de las importaciones y la consecuente presión sobre los precios de la producción local. El resultado es un circuito desgastante que combina pérdida de rentabilidad, retracción en la producción y despidos en cadena. Dentro de ese mapa, la indumentaria aparece como el segmento más expuesto. No solo por su peso en la estructura del sector, sino porque se convirtió en terreno de debate público: los consumidores contrastan precios de las mismas marcas y productos entre Argentina y otros países, donde se consiguen en dólares a valores sensiblemente más bajos. Lo que pocas veces se discute es qué hay detrás de ese precio final: condiciones de producción, costos laborales y un entramado local que no siempre es comparable con el del mercado externo. Según datos que maneja la Asociación Obrera Textil de la República Argentina (AOTRA), en lo que va del año el uso de la capacidad productiva del sector está en un 40%, se produjo el cierre de 68 pymes, con casi 4.000 despidos y un total de 900 suspensiones al día de la fecha.Crisis en la industria textil
