
En un esfuerzo coordinado para combatir las molestias vecinales, la Comisaría Séptima de Bahía Blanca, junto a efectivos de la Policía Local, la UTOI y Control de Tránsito Urbano, llevó a cabo un fuerte operativo en el barrio «Las Perdices». La acción se centró en desarticular las concentraciones de jóvenes con vehículos y motocicletas que, en el último tiempo, se han convertido en una fuente de ruidos molestos para los residentes de la zona.
El despliegue policial se realizó en la madrugada de hoy en un sector ubicado en la autovía Atilio Fruet, frente a los barrios Solares Norte, La Cañada y La Reserva, que ha sido identificado como un punto de encuentro frecuente para este tipo de reuniones. El objetivo principal del operativo fue devolver la tranquilidad a los vecinos, que habían expresado su preocupación por el alto volumen y las perturbaciones que se generaban durante las noches.
Como resultado de la intervención, las autoridades secuestraron un total de 11 automóviles por distintas infracciones a las normativas de tránsito vigentes. Si bien el parte de prensa no detalló el tipo de infracciones, es común que en este tipo de operativos se detecten faltas como la falta de documentación obligatoria (licencia, seguro), escapes no reglamentarios que potencian los ruidos, o la circulación sin las luces adecuadas.

Continuidad en los controles y respuesta a las demandas vecinales
El éxito del operativo no solo radica en la cantidad de vehículos incautados, sino también en el mensaje claro de las fuerzas de seguridad a la comunidad. El Comisario Dino Bragagnolo, jefe de la Comisaría Séptima, informó que este tipo de acciones continuará implementándose de manera regular. La declaración de Bragagnolo reafirma el compromiso de las autoridades de desalentar estas concentraciones y de responder a las demandas de los vecinos, quienes buscan un entorno más seguro y silencioso para vivir.
La colaboración entre las diferentes fuerzas policiales y de control municipal demuestra la seriedad con la que se aborda el problema. La Policía Local y la UTOI (Unidad Táctica de Operaciones Inmediatas) aportaron el personal necesario para asegurar la zona, mientras que Control de Tránsito Urbano fue clave para la verificación de los vehículos y la aplicación de las sanciones correspondientes. El trabajo conjunto es una estrategia efectiva para mantener la seguridad y el orden en los distintos barrios de la ciudad.
