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Drama judicial: Juzgan a dos hermanos en Bahía Blanca por intentar matar al tercero para robarle una casa

Jimena Rocío y Roberto Jesús Tobar Cabezas enfrentan graves cargos de coacción agravada y tentativa de homicidio. La Fiscalía N.º 5 sostiene que el ataque, ocurrido en marzo de 2024, fue motivado por una disputa por la posesión de un inmueble, en un episodio donde el arma de fuego utilizada falló al menos en dos oportunidades.

 

Un escalofriante caso de violencia intrafamiliar con tintes de ajuste de cuentas inmobiliario comenzó a ventilarse hoy en los tribunales de Bahía Blanca. El Tribunal Oral Criminal N.º 3 inició el juicio contra los hermanos Jimena Rocío Tobar y Roberto Jesús Tobar Cabezas, acusados de intentar asesinar a su propio hermano, Juan Gabriel Tobar, con el objetivo de despojarlo de la propiedad que ocupaba en el barrio.

La causa, que está siendo impulsada por la Unidad Funcional de Instrucción y Juicio (UFIJ) N.º 5, a cargo del fiscal Jorge Viego, expone la oscuridad de una disputa que escaló hasta límites criminales. Los imputados, ambos hermanos de la víctima, se sientan en el banquillo enfrentando cargos de coacción agravada y tentativa de homicidio agravada por el uso de arma de fuego. A Roberto Jesús Tobar se le suma, además, la acusación por portación de arma de fuego de uso civil sin la debida autorización legal.

 

La emboscada por la propiedad

 

Según la investigación, el violento incidente tuvo lugar la noche del 1 de marzo de 2024 en el inmueble ubicado en la intersección de las calles Berutti al 3200 y Tarija. La motivación detrás del asalto fue desapoderar a Juan Gabriel Tobar de la vivienda, un conflicto que aparentemente llevaba gestándose en el seno familiar.

El ataque se desarrolló con una premeditación que impactó en la instrucción judicial. Los hermanos Tobar Cabezas se habrían presentado en el lugar con intenciones claras. De acuerdo con el expediente de la UFIJ N.º 5, los acusados lograron entrar a la casa forzando y doblando una ventana, irrumpiendo violentamente en el hogar y sorprendiendo a la familia de la víctima.

Una vez dentro, el nivel de agresión se disparó. Jimena y Roberto Jesús comenzaron a proferir amenazas de muerte contra Juan Gabriel. Acto seguido, la agresión física se concretó, con los dos hermanos golpeando al hombre.

 

El milagro y el cuchillo

 

El momento más dramático de la noche, y que probablemente salvó la vida de la víctima, fue la intervención del arma de fuego. La acusación sostiene que Roberto Jesús Tobar Cabezas extrajo un revólver de calibre .22 largo, marca ECO, y lo apuntó directamente a la cabeza de su hermano.

En un giro que la justicia ahora deberá analizar, el imputado habría gatillado el arma en varias oportunidades, pero los disparos no salieron. Este fallo mecánico del revólver evitó lo que la Fiscalía califica como el desenlace fatal del ataque.

No obstante, la violencia continuó. En paralelo, Jimena Tobar utilizó un cuchillo e intentó lesionar a su hermano en distintas partes del cuerpo. La víctima se defendió como pudo, evitando las estocadas, aunque sufrió un corte en un dedo de una mano y diversas escoriaciones en el dorso de ambas manos, además de lesiones lineales en la pierna y rodilla derecha.

La violenta escena fue interrumpida gracias a la rápida intervención policial. Los agentes llegaron al lugar, alertados por la situación, y lograron aprehender a los agresores. Durante el procedimiento, el personal de seguridad incautó el arma de fuego —el revólver calibre .22— que Roberto Jesús Tobar había descartado en los pastizales de la vereda, reforzando la prueba de la portación ilegal.

 

Las implicancias del juicio

 

El proceso que se desarrolla ante el Tribunal Oral Criminal N.º 3, con una duración estimada de dos días, no solo determinará la culpabilidad o inocencia de los hermanos, sino que también pondrá en relieve la tensión que pueden generar las disputas patrimoniales en el ámbito familiar, llevándolas a extremos delictivos.

La figura de la tentativa de homicidio agravada implica que la Fiscalía considera que hubo una intención inequívoca de matar, frustrada solo por circunstancias ajenas a la voluntad del agresor (el fallo del arma).

La comunidad de Bahía Blanca sigue de cerca este caso, que muestra cómo los conflictos por bienes pueden desatar una violencia incontrolable, incluso entre familiares directos. La decisión final del TOC N.º 3 sentará un precedente sobre cómo la Justicia local aborda estos crímenes motivados por la codicia y el desprecio por los lazos de sangre.

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