
El Gobierno de los Estados Unidos anunció este lunes una nueva serie de sanciones contra Cuba, dirigidas principalmente al Ministerio de Turismo y a otras nueve entidades públicas. De acuerdo con la administración estadounidense, el objetivo de las medidas es presionar al gobierno cubano y recortar sus principales vías de ingresos financieros.
La ofensiva contra el sector turístico, que representa uno de los motores económicos más importantes de la isla, amenaza con profundizar la severa crisis humanitaria que atraviesa el país. Actualmente, la población cubana enfrenta constantes apagones, un severo desabastecimiento de insumos básicos y fuertes limitaciones en la movilidad cotidiana.
Desde el Departamento de Estado de los Estados Unidos, conducido por Marco Rubio, se justificaron las medidas argumentando que son una respuesta directa a la represión interna y a las «actividades malignas» del gobierno caribeño:
“Estas acciones atacan pilares interconectados del aparato del régimen cubano como entidades estatales que canalizan ingresos al régimen y fuerzas paramilitares, grupos civiles armados y organizaciones de vigilancia que reprimen al pueblo cubano”, señalaron desde la cartera norteamericana.
Organizaciones bajo la lupa Entre las entidades y agrupaciones civiles señaladas por Washington bajo la acusación de actuar como fuerzas parapoliciales se encuentran:
Las Milicias de Tropas Territoriales.
La Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana (ACRC).
La Corporación Antillana Exportadora (Antex).
Las Brigadas de Respuesta Rápida.
Por el momento, el Gobierno central de Cuba no ha emitido un comunicado oficial de respuesta ante las nuevas restricciones. Sin embargo, el ministro de Relaciones Exteriores cubano, Bruno Rodríguez, se expresó a través de su cuenta oficial en la red social X, donde denunció la existencia de una “mafia anticubana” instalada en el Departamento de Estado norteamericano que busca “justificar el crimen y la agresión contra el pueblo cubano”.
