
El presidente Javier Milei convocó a su equipo completo en Casa Rosada. Previamente, se conformó la nueva «mesa chica» libertaria, que ahora integra el ministro del Interior, Diego Santilli, con la misión central de reordenar la gestión y retomar el diálogo con las provincias.
La Casa Rosada experimentó una jornada de intensa actividad política y de gestión este miércoles. El presidente Javier Milei convocó a una reunión de Gabinete ampliada en el Salón Eva Perón, pero el movimiento más significativo ocurrió previamente con la puesta en marcha de la renovada mesa política libertaria, que incluyó el debut oficial del flamante ministro del Interior, Diego Santilli.
El primer encuentro, realizado a las 9:30, se llevó a cabo sin la presencia del mandatario. La conducción del núcleo de poder más reducido quedó en manos de la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, junto al jefe de Gabinete, Manuel Adorni; la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich; el titular de la Cámara de Diputados, Martín Menem; el asesor presidencial Santiago Caputo y el recién incorporado Santilli. Su ingreso formal al círculo íntimo busca institucionalizar y reforzar la coordinación política del Gobierno, una tarea que se había vuelto difusa en los últimos meses.
Una hora más tarde, el Presidente se sumó a la jornada principal, donde la mesa se amplió con el resto de los ministros y secretarios. El objetivo principal de la convocatoria es ordenar la gestión tras los recientes cambios en la cúpula y fijar las prioridades legislativas de cara al Congreso, con foco en el Presupuesto Nacional y las reformas estructurales que el Ejecutivo busca impulsar.
Santilli: el engranaje clave para el diálogo provincial
El rol de Diego Santilli se perfila como uno de los más trascendentales en esta nueva etapa. En la mesa chica, el ministro del Interior tuvo la misión de detallar el estado de las conversaciones con los gobernadores y con qué provincias es necesario reforzar los vínculos.
Su misión es retomar el diálogo político que el Gobierno había debilitado tras una serie de cortocircuitos internos y fricciones con los referentes provinciales. En Casa Rosada destacan que, además de Santilli, Adorni, Bullrich, Menem y Caputo tendrán líneas de acción definidas en la coordinación con las provincias y el Congreso, buscando evitar la superposición de roles que caracterizó la etapa anterior.
La intención de Karina Milei es clara: institucionalizar la mesa libertaria, que había quedado desdibujada, especialmente luego de reveses electorales y operaciones cruzadas.
Agenda de viajes y reordenamiento interno
Como prueba del nuevo enfoque, Santilli ya tiene una agenda de viajes confirmada para avanzar con los gobernadores considerados aliados. Tras la reunión en Casa Rosada, su primer destino será Entre Ríos para encontrarse con Rogelio Frigerio. Posteriormente, continuará con Gustavo Sáenz en Salta, Alfredo Cornejo en Mendoza y Rolando Figueroa en Neuquén, con el fin de ratificar el apoyo provincial a las reformas propuestas por el Presidente.
En paralelo a la cumbre política, el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, ha estado realizando reuniones bilaterales clave para afinar la coordinación entre carteras. Recientemente se encontró con el ministro de Economía, Luis Caputo, y también con Patricia Bullrich.
Este último encuentro se dio en medio de la controversia generada por el traspaso del Registro Nacional de las Personas (Renaper), una decisión publicada en el Boletín Oficial que redistribuyó áreas del Ministerio del Interior hacia Jefatura de Gabinete y Seguridad, justo antes de la asunción de Santilli. Si bien el Gobierno argumentó un posible «error técnico por la urgencia», la medida generó internas y lecturas de un «vaciamiento prematuro» dentro de la propia administración.
El reordenamiento que impulsa Karina Milei con el ingreso de Santilli busca contener estas tensiones y consolidar un esquema de poder más ordenado y operativo, en lo que será la primera prueba de fuego para la nueva configuración política en la Casa Rosada.
